martes, 21 de febrero de 2017

¡Queremos Patria y Libertad!


Patria y Libertad.  Así sintetizó Sandino su ideal y el objetivo de su lucha. Hoy a 83 años de su asesinato, un 21 de febrero de 1934, ese lema de Patria y Libertad sigue siendo actual.

La lucha de Sandino pretendía recuperar la soberanía nacional, liquidada por la ocupación militar estadounidense y la entrega de los recursos nacionales a los interventores extranjeros. Nicaragua hoy, de nuevo se encuentra con su soberanía mancillada por la Ley 840 que otorgó a una empresa extranjera de maletín, una concesión que con el pretexto de construir un canal interoceánico, le ha servido en bandeja la apropiación de nuestros recursos naturales, le da la posibilidad de despojar a miles de familias campesinas e indígenas, de destruir el Lago Cocibolca y cortar el país en pedazos.

Ya está claro que el proyecto del canal interoceánico es una mentira más del régimen de Ortega y una maniobra para seguir enriqueciéndose. Mientras tanto, campesinos e indígenas de Rivas, Chontales, la Región Autonóma del Caribe Sur y Río San Juan, viven en la inestabilidad y la zozobra, no pueden hacer uso de sus recursos, ni invertir en sus tierras y casas, pues están virtualmente confiscados y permanentemente amenazados. Por demandar respeto a sus derechos han sido perseguidos y reprimidos brutalmente.

Solo puede haber Patria verdadera, con soberanía. Solo puede haber soberanía, si es derogada la Ley 840.

La libertad, entonces, es esencial. El orteguismo se ha robado las elecciones de nuevo y controla, como partido único, la Asamblea Nacional. Los diputados orteguistas obedientes a los intereses de la familia en el poder, votaron a favor de la Ley 840 y la defienden.

Para derogar la Ley 840, para recuperar la soberanía nacional, tenemos que recuperar la libertad. Recuperar nuestras libertades, de organización, de movilización y de elegir y ser electos, para que sean los verdaderos representantes del pueblo quienes recuperen nuestros recursos, terminen con la corrupción y devuelvan a los campesinos e indígenas, su tranquilidad.

En el MRS estamos comprometidos con ese lema de Patria y Libertad. Patria con soberanía, con progreso, con oportunidades, con solidaridad, con democracia y libertades.

Por eso nos encontrarán en la lucha para acabar con la onerosa concesión canalera entregada a esa empresa extranjera y en la lucha por nuevas eleccciones nacionales limpias, transparentes y competitivas.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Por un trato justo y digno para nuestros compatriotas en los Estados Unidos

En el MRS vemos con gran preocupación las políticas de la nueva administración estadounidense del presidente Trump, respecto a los migrantes y a su posible impacto en la comunidad nicaragüense en ese país.  En los Estados Unidos residen más de medio millón de nuestros compatriotas. Por su esfuerzo, nuestro país recibe más de seiscientos millones de dólares al año, en concepto de remesas familiares.
 
Pese al aporte que nuestra comunidad junto a migrantes de otros países, hacen a la economía y a la sociedad estadounidense, la administración Trump ha establecido un discurso oficial de rechazo y hostilidad hacia ellos, responsabilizando injustamente a los inmigrantes de los problemas de seguridad y empleo que padecen comunidades en los Estados Unidos.  Nuestra comunidad migrante sufre, actualmente, un alto grado de incertidumbre y preocupación sobre las condiciones de su continuidad en los Estados Unidos.
 
Nuestros migrantes son quienes más dinero invierten en Nicaragua. Esos fondos han sido, desde hace años, el factor más importante en la reducción de pobreza de familias y comunidades en el país. En reconocimiento a su esfuerzo, desde hace varios años, hemos demandado al régimen de Ortega, la atención a su situación integral, velar por sus derechos humanos e implementar el voto en el exterior. Pero, el gobierno ha desoído a los migrantes nicaragüenses y ha reprimido a los de otros países. 
 
La realidad que viven actualmente nuestros migrantes demanda acciones urgentes. Por eso, de nuevo demandamos al Estado de Nicaragua, a sus instituciones, que establezcan las condiciones para asegurar un trato justo y digno para nuestros compatriotas en los Estados Unidos.
 
En particular, consideramos indispensable:  

1. Que las instituciones gubernamentales y las dependencias del sistema judicial y el sistema electoral, organicen sus capacidades para responder a las necesidades de los migrantes nicaragüenses.   

Los requerimientos y procedimientos para la cedulación de los nicaragüenses en el exterior y para la tramitación de pasaportes, deben ajustarse. Cada migrante, en cualquier parte del mundo, debería poder tramitar su cédula de identidad y su pasaporte, en línea, y obtener esos documentos de forma expedita, sin que le sean cobrados servicios consulares, migratorios o de otras instituciones. 

2. Los representantes diplomáticos de Nicaragua en los Estados Unidos, deben concentrar su trabajo en la asistencia y atención a los nicaragüenses que se encuentran en ese país con documentación migratoria legal o sin ella.  

Los consulados deben convertirse en centros de apoyo a los migrantes nicaragüenses, brindándoles asesoría legal, prestando los servicios con prontitud y facilitando el acceso a la documentación necesaria para su legalizar su estatus migratorio.  Es imprescindible que los consulados trabajen con horarios extendidos, proporcionen acceso tecnológico amigable a sus servicios y capaciten al personal consular. Nuevos consulados o un mayor despliegue de consulados móviles deberían funcionar en las localidades en que la presencia de nicaragüenses es relevante.  
 
3. El gobierno, en lugar de pagar centenares de miles de dólares en la contratación de cabilderos para tratar de mejorar su imagen en los Estados Unidos, debe usar esos recursos en una campaña orientada a divulgar los derechos de los migrantes nicaragüenses, con base en las convenciones de Derechos Humanos y de los Migrantes, los acuerdos bilaterales y las leyes de ese país.  La campaña debe informar todo lo relativo y de interés para que los migrantes nicaragüenses mejoren su condición migratoria. 

4. En los casos de personas o familias que deseen retornar al país, debe aplicarse íntegramente y sin dilación burocrática, la Ley de Incentivos Migratorios No. 535, para facilitar su reinserción en la vida nacional. 

Desde el MRS agradecemos y reconocemos el trabajo de protección a los migrantes y a sus derechos realizado por funcionarios, iglesisas, organizaciones no gubernamentales y sociales, en distintos ámbitos territoriales en los Estados Unidos.
 
A la fecha, otros países del área ha tomado acciones para proteger a sus migrantes. Exigimos del Estado de Nicaragua un compromiso firme con los migrantes nicaragüenses, adoptando las medidas necesarias para que puedan permanecer, trabajar y vivir en pleno ejercicio de sus derechos humanos y cumplir con sus obligaciones en el país de acogida.  
 
Managua, 8 de febrero de 2017

miércoles, 18 de enero de 2017

¡Urge respeto a derechos del pueblo miskito!


En la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte no hay paz.  Desde hace muchos meses, distintas comunidades del pueblo miskito han expresado su preocupación y angustia por la creciente agresividad de grupos de colonos alentados y organizados por fuerzas y personajes vinculados al régimen de Ortega. 

La situación que se vive en la RACCN ya ha causado decenas de muertos y heridos, daños a la propiedad de los comunitarios, inestabilidad en las familias. En el MRS estamos preocupados profundamente por la gravedad de la situación que se vive en el Caribe norte de Nicaragua.
 
Es clara la incapacidad del régimen de cumplir con la responsabilidad del Estado de Nicaragua de delimitar y titular la totalidad de las tierras indígenas y garantizar el debido respeto a la propiedad comunitaria.  En ese aspecto reside la raíz del actual conflicto.
 
Quienes pretenden apropiarse de las tierras indígenas y de los recursos naturales que ahí se encuentran, actúan bajo la reconocida protección del régimen.  Se está despojando a los pueblos indígenas mediante el chantaje, acciones ilegales y la toma de tierras.  El saldo de la voracidad de los usurpadores de la propiedad indígena es enorme: asesinatos, secuestros, violencia sexual, quema de viviendas y cultivos, amenazas y hostigamiento a  comunidades.  Las familias están siendo forzadas a desplazarse a otros sitios.

Los pueblos indígenas poseen el derecho constitucional y ancestral a sus tierras y recursos.  Violan la ley y los derechos humanos del pueblo miskito, quienes realizan todo tipo de acciones para despojarlo de sus legítimas propiedades. 

El MRS demanda una solución pronta, pacífica y con absoluto apego  a los derechos de las comunidades indígenas, a la Constitución y a las leyes. Demandamos al Estado que actúe para garantizar la integridad y la vida de las familias, la integridad de sus propiedades y cautele sus derechos. Por ello, exigimos al régimen de Ortega que cumpla con las medidas cautelares ordenadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) desde el 14 de octubre de 2015, que fueron ampliadas el 19 de enero de 2016 y que se ha negado a acatar.

Es responsabilidad del régimen del ilegal e ilegítimo Ortega, la crítica situación que se vive en el Caribe norte y su desenvolvimiento.

miércoles, 26 de octubre de 2016

La movilización continúa: #NoHayPorQuienVotar


Como se puede ver arriba, en el afiche, en los próximos días continuarán las movilizaciones en distintos lugares del país expresando el rechazo popular al circo electoral y la voluntad de la mayoría de los nicaragüenses de no ir a votar.

Ha sido, justamente, la manifiesta decisión de los nicaragüenses de declarar ilegal e ilegítimo el proceso electoral y sus resultados, lo que ha obligado a Ortega a establecer una mesa de diálogo con la OEA. 

Ortega. primero llamó sinvergüenza y agente del imperialismo yanqui a la OEA y, luego organizó una conspiración para destituir a su Secretario General Luis Almagro.  Ahora, en la sin remedio, ha solicitado sentarse en un "intercambio" con él para discutir, lo que pretendía evitar, el informe elaborado por la OEA sobre el proceso electoral nicaragüense.  Y, ya se sabe, el diálogo tiene un plazo de noventa días para ver resultados.  

Más aún, Ortega en el primer acuerdo con la Secretaría General de la OEA, firmó una ratificación de su obligaciones con los instrumentos del sistema interamericano, que incluyen la Carta Democrática, los relativos a la corrupción, las recomendaciones de la CIDH y los mandatos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, todos además, parte del texto constitucional nicaragüense. Las deudas del régimen de Ortega con esos compromisos son amplias y abundantes. 

Más allá de los intereses específicos del Secretario General de la OEA y al gobierno de Ortega, que tratará de ganar tiempo, la oposición, aglutinada en el Frente Amplio y en otras expresiones locales y nacionales, seguimos demandando la convocatoria a nuevas elecciones, con plenas garantías, pluralismo y observación nacional e internacional.

En Nicaragua habrán nuevas elecciones limpias, transparentes y competitivas.  Esa es una realidad, como lo es el hecho que la instalación de un régimen de partido único por parte de Ortega, está absolutamente condenado al fracaso.

El régimen ya es responsable de la inestabilidad política nacional, del alejamiento de los inversionistas extranjeros, del desempleo y la mala condición de vida de los nicaragüenses.

El régimen es responsable de haber entronizado la marginación, la discriminación, la humillación de la mayoría de los nicaragüenses que sufrimos los abusos de las instituciones públicas, la falta de justicia, la corrupción, el hostigamiento continuo y la represión de los agentes orteguistas.    

Si Ortega mueve sus piezas para ganar tiempo, sin voluntad alguna de corregir el rumbo hacia la democratización del país, estará desperdiciado una importante oportunidad.

Nos corresponde como pueblo actuar ahora para llevar a Nicaragua por un camino de democracia y oportunidades.  Eso es lo que dicen los plantones, las marchas, las protestas en todo el país. 

jueves, 22 de septiembre de 2016

Ortega lleva a Nicaragua por el peor de los caminos. MRS demanda nuevas elecciones con plenas garantías


Hemos conocido la aprobación unánime de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos de la ley llamada Nicaraguan Investement Conditionality H.R.5708, conocida como Nica Act, que puede derivar en una importante limitación de la aprobación de préstamos al gobierno de Nicaragua en los organismos multilaterales en los que los Estados Unidos tienen presencia y fuerza decisoria y que, de igual forma, puede afectar las relaciones comerciales y las inversiones privadas en Nicaragua.  

Esta decisión se suma a la cada vez más amplia condena internacional que ha suscitado la actuación autoritaria de Ortega, en especial la inexistencia de condiciones para unas elecciones limpias, transparentes y competitivas; la eliminación del pluralismo político, la destitución de diputados y la cancelación de partidos políticos opositores, el fraude electoral en marcha, la sistemática violación a los derechos humanos de los nicaragüenses, la liquidación de la independencia de las instituciones públicas, la corrupción, la impunidad y las violaciones al Estado de Derecho, todos componentes del régimen de partido único y del proyecto dinástico de la familia Ortega.

El régimen de Ortega está llevando a Nicaragua y a los nicaragüenses por el peor de los caminos, el del aislamiento internacional, la inestabilidad política y social y una mayor pobreza. Todavía es tiempo de evitar mayores males al pueblo nicaragüense.  Y eso solo será posible si se restablece plenamente los derechos humanos de los nicaragüenses, en especial el derecho a decidir.    

El MRS denuncia la farsa electoral actual que carece de legitimidad y está plagada de ilegalidades. Consideramos indispensable, para superar el deterioro creciente de la situación del país, la convocatoria a nuevas elecciones con plenas garantías para todos los nicaragüenses.  

Se necesitan nuevas elecciones con cambios sustantivos en el Poder Electoral, que aseguren que será realmente independiente y actuará respetando los derechos de los nicaragüenses.  Se necesitan nuevas elecciones con la más amplia participación ciudadana, con cedulación universal y transparencia; nuevas elecciones con pluralismo, en las que haya libre competencia, con participación sin restricciones, ni barreras, de todas las fuerzas políticas y el restablecimiento de la suscripción popular.  Se necesitan nuevas elecciones con observación nacional e internacional. 

Solo el ejercicio pleno de los derechos humanos de los nicaragüenses, la construcción de un país soberano, en democracia, con justicia y el establecimiento de instituciones que sirvan a todo el pueblo, pueden garantizar un futuro con progreso sostenible y prosperidad para todos y todas. 

Managua, 22 de septiembre de 2016

miércoles, 14 de septiembre de 2016

¡Viva la patria azul y blanco!


Los nicaragüenses celebramos en estos días nuestra independencia y nuestra soberanía soberanía nacional.  

Hace 195 años, un 15 de septiembre, Nicaragua junto al resto de países centroamericanos, se declaró como nación independiente de la corona española.  Y hace 160 años, un 14 de septiembre, en la hacienda San Jacinto, un puñado de nicaragüenses, con todas las probabilidades en contra, vencía a una tropa de filibusteros yanquis, que luego sería completamente derrotada.

La bandera azul y blanca se construyó y se irguió en aquellas luchas.  Un símbolo que nos cobija y nos representa a todos y todas, sin distinción.  

Nos corresponde a esta generación de nicaragüenses avanzar ahora en la construcción de una patria azul y blanco, en la que todos tengamos cabida, en la que todos y todas tengamos plenos derechos.  

Reivindicamos como país, nuestro derecho a la autodeterminación sin intervención de ninguna potencia extranjera.  Reivindicamos como pueblo, nuestro derecho a decidir acorde a nuestra voluntad y convicciones, quiénes nos deben gobernar, qué rumbo queremos que siga nuestro país.

Independencia, soberanía y democracia deben ir de la mano, para construir una patria azul y blanco. 

Desde hace algunos años, esos pilares sobre los que se debe asentar la patria azul y blanco, están siendo gravemente vulnerados.  

La soberanía nacional está amenazada por los nuevos filibusteros que han llegado de la mano del gobierno de Ortega, para adueñarse del país con una concesión que amenaza a miles de familas indígenas y campesinas, a ciudades y pueblos, el Lago Cocibolca, los bosques y nuestros más preciados recursos naturales.

Defender la integridad nacional, nuestra soberanía, pasa por la anulación de la Ley 840 que le otorgó a la empresa china HKND derechos ilimitados sobre nuestro territorio y nuestras riquezas. 

Nuestro derecho a decidir, a la autodeterminación popular, ha sufrido los peores daños por causa de los fraudes electorales, la represión y restricción grave de los derechos políticos y cívicos de los nicaragüenses, de la libertad de expresión, organización y movilización, que el régimen orteguista ha impuesto. 

La mayoría de los nicaragüenses sentimos que el país nos ha sido confiscado.  Un país azul y blanco, una patria azul y blanco, es una necesidad sentida por todos.  

Todos en Nicaragua, tenemos consciencia que el rumbo que el gobierno actual le ha dado al país, es indeseable. Así lo han afirmado voces diversas, representativas de distintos sectores sociales.  

El Movimiento Autónomo de Mujeres, el Grupo de los 27, el Movimiento por Nicaragua, organizaciones sociales y alianzas locales, de diversos departamentos del país, han coincidido en señalar que los nicaragüenses carecemos de democracia y derechos, que las instituciones públicas sirven al poder e intereses de una familia y, han condenado la farsa electoral actual, convocando a no votar, como demostración cívica de repudio y condena.  

La Conferencia Episcopal en sus cartas pastorales ha sido exhaustiva en analizar lo que sucede y ha clamado por elecciones limpias, transparentes y competitivas, por libertades y respeto a los derechos humanos.

El Cosep ha publicado sus demandas de respeto a los derechos políticos, la realización de elecciones limpias y desarrollo de instituciones democráticas.  Medios de comunicación independientes ponen de relieve, cada día, la imperiosa necesidad de instituciones abiertas, procesos transparentes, libertades cívicas, cese de la impunidad y lucha contra la creciente corrupción gubernamental.    

Está claro, que sin importar nuestras naturales y saludables diferencias sobre distintos aspectos de la vida nacional, todos coincidimos en que el rumbo autoritario del gobierno no es sostenible, ni deseable, que afecta a la mayoría de los nicaragüenses y al país entero.  Y todos, coincidimos igualmente, en que la lucha cívica y política, es el único camino que tenemos los nicaragüenses. 

Desde el MRS, reivindicamos una patria azul y blanco
 en la que exista la libertad de pensar, actuar, expresarse y votar, de acuerdo a los intereses y creencias de cada quien.  Reivindicamos una patria azul y blanco en la que haya derecho a gobernar, a disentir, a criticar la gestión pública, a demandar el mejoramiento de nuestras familias y comunidades.

Reivindicamos una patria azul y blanco con empleos suficientes, para que nadie tenga que buscar vida fuera de nuestras fronteras.

Una patria azul y blanco en la que campesinos y campesinas, trabajadores de la ciudad y el campo, profesionales y técnicos, artesanos e indígenas, mujeres y jóvenes, sean escuchados, consultados y tenidos en cuenta en la toma de las decisiones que les afectan.   

Reivindicamos una patria azul y blanco solidaria, en la que nadie tenga que jurar lealtad partidaria para recibir ayuda.  

Una patria azul y blanca, con niños y niñas en las escuelas con educación de calidad, sin desnutrición y saludables.  Reivindicamos una patria azul y blanca sin pobreza, con progreso y oportunidades. 

La independencia fue posible, una vez que diversos sectores de la sociedad colonial, con intereses similares o contrapuestos, coincidieron en que era imprescindible ser libres para avanzar.

Y la derrota a los filibusteros fue posible por que los grupos políticos que habían estado en guerra durante casi medio siglo, entendieron que enfrentaban un peligro más grande que sus propias diferencias.

Como en aquellas jornadas patrióticas, éste es el momento de Nicaragua, de avanzar en la construcción de la patria azul y blanco.

sábado, 13 de agosto de 2016

En esta farsa electoral: #YoNoBotoMiVoto



Hace 42 años, un grupo de veintisiete destacados ciudadanos de diversas corrientes ideológicas, frente a la farsa electoral mediante la que se trataba de reelegir Anastasio Somoza Debayle, dieron a conocer su manifiesto ¡No hay por quién votar! para presentar al pueblo nicaragüense una posición definida y clara, que tomaba clara distancia de quienes le hacían el juego a la dictadura somocista, como "zancudos". Aquel manifiesto les costó la persecución y la pérdida de sus derechos políticos. 

En noviembre, de nuevo, no hay por quién votar.  La oposición ha sido expulsada de la boleta electoral, quedando solo los incondicionales partidos zancudos. No habrá elecciones, sino votaciones. El MRS y las fuerzas políticas que formamos parte de la Coalición Nacional por la Democracia, hemos denunciado que se ha consumado el fraude electoral y que ahora solo se ejecuta una farsa electoral.

La destitución de 28 diputados opositores, incluyendo los del MRS y la falta de elecciones verdaderas, ha provocado una oleada de repudio internacional a lo que sucede en Nicaragua.  El pueblo nicaragüense que enfrenta el proyecto autoritario y dinástico de la familia Ortega Murillo, está ahora siendo acompañado por la reacción internacional.

Nicaragua, suscribió los Acuerdos de Esquipulas, mismos sobre los que se asentó el restablecimiento de la paz en Centroamérica, a finales de los años ochenta y principio de los noventa.  De igual forma, Nicaragua es suscriptora de la Carta Democrática Interamericana.  Esos acuerdos obligan y comprometen al país al establecimiento de un régimen democrático, con libre ejercicio de los derechos políticos, elecciones libres y transparentes, pluralismo político, libertad de expresión y representación de la ciudadanía.  La vigencia de ambos instrumentos internacionales no ha concluido. 

El día de ayer, un nuevo grupo de 27 ciudadanos, retomando el nombre de quienes hicieron aquel manifiesto de 1974, exhortaron al Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA) para que presente un informe sobre Nicaragua.  Desde el MRS nos sumamos a esa petición, con la convicción de que tanto la OEA como la CIDH, pueden jugar un papel positivo para lograr que en Nicaragua se restablezca el derecho al voto libre, a elecciones limpias, competitivas, transparentes.

Los nicaragüenses estamos ya frente a un régimen ilegal e ilegítimo y nos toca manifestar nuestro repudio, nuestro rechazo a la farsa electoral, a sus cómplices y a sus resultados.  

Por eso convocamos, llamamos a la abstención activa, remarcada con la protesta ciudadana en la calle, en nuestros centros de trabajo, en las redes sociales y medios de comunicación, en todas partes, es nuestra única opción como pueblo para restablecer nuestros derechos.

Digamos cada uno, todos: #YoNoBotoMiVoto