miércoles, 11 de septiembre de 2013

Fiestas patrias: tiempo para pensar en Nicaragua





En el mes de septiembre celebramos nuestras fiestas patrias.  El día 15 de septiembre conmemoramos la proclamación formal de la independencia de las naciones centroamericanas del control colonial de la corona española que se realizó en el año 1821.  El día 14 de septiembre celebramos la victoria que lograron patriotas nicaragüenses, entre los que estaba un contingente de indios flecheros de Matagalpa, contra una fuerza de estadounidenses filibusteros en la batalla de San Jacinto, en el año 1856.

Ambas fechas nos recuerdan lo valioso de nuestra independencia y de nuestra soberanía nacional, el precio elevado que muchas veces hemos pagado para defenderlas y preservarlas.

En la actualidad, Nicaragua celebra la recuperación de sus posesiones en el Mar Caribe, victoria legal que obtuvo en la Corte Internacional de Justicia de La Haya, en el diferendo contra Colombia.  Nos corresponde ahora, asegurar el absoluto y pleno cumplimiento de la sentencia de la Corte y el respeto a las fronteras establecidas.

Pero, debemos recordar que hoy el país se ve amenazado en su independencia y en su soberanía con las consecuencias del acuerdo canalero que Ortega firmó con un desconocido empresario chino, socio suyo, en el cual le cedió una enorme porción del territorio nacional, incluyendo una sección del Lago de Nicaragua.

De acuerdo a la Ley aprobada para la concesión canalera y al acuerdo Ortega-Jing, el Estado de Nicaragua no tendrá ningún poder en el territorio concedido a la empresa china; ninguna ley, decreto o norma legal nicaragüense tendrá vigencia en ese territorio.  El Código del Trabajo y cualquier disposición laboral que protege a los trabajadores y trabajadoras nicaragüenses no tendrán valor alguno.  La empresa  china no pagará un centavo al pueblo nicaragüense, ni pagará un centavo en impuestos nacionales o municipales.  Las tierras de los pueblos indígenas podrán ser expropiadas y cualquier nicaragüense podrá ser expropiado, en cualquier parte del país, recibiendo un pago mínimo de parte de la empresa.

Todos estos acuerdos son violatorios de la soberanía y la independencia nacional de Nicaragua, son violatorios de la Constitución

Las y los nicaragüenses queremos ver a Nicaragua engrandecida y desarrollada. 

Quisiéramos que en Nicaragua se pueda construir un canal interoceánico, pero que realmente beneficie al país y al pueblo, no uno como el que quiere Ortega que solamente beneficie a una empresa asociada a él mismo y a su familia, mal usando y dañando nuestros recursos.

Sandino, en 1929,  en su Mensaje al Segundo Congreso Mundial Antimperialista, afirmó claramente:

"El pueblo nicaragüense, del cual nos sentimos legítimos representantes, permite que se construya el Canal Interoceánico a través de su territorio y que se establezca una base naval en el Golfo de Fonseca, mediante acuerdo con los condueños del mismo, el Salvador y Honduras, siempre que esas obras sean ejecutadas con los propios recursos de las veintiuna repúblicas de Latinoamérica, y para beneficio de todos los pueblos de la tierra, pero que jamás sea propiedad exclusiva del imperialismo yanqui."

En junio de este año, el vendepatria Daniel Ortega utilizando unos nuevos filibusteros, ahora chinos, se adueñó junto con ellos de la propiedad exclusiva del canal, la propiedad de una parte importante de Nicaragua.

Nosotros, fieles al ejemplo de Sandino, continuaremos defendiendo la independencia y de la soberanía nacional de Nicaragua, ahora de los nuevos filibusteros de la familia Ortega, que pretenden arrebatarnos nuestros recursos y lesionar gravemente la condición del Lago de Nicaragua.