miércoles, 30 de octubre de 2013

Ver, oir y hablar: antídoto contra el orteguismo

En las últimas semanas se han multiplicado las denuncias por acciones o intentos de intimidacion ejecutadas por funcionarios estatales y medios de comunicación oficialistas actuando como agentes represores del orteguismo.

El obispo Abelardo Mata denunció la escucha de sus comunicaciones, periodistas de La Prensa fueron fotografiados y filmados mientras se trasladaban hacia Honduras y el periodista Ismael López ha sido seguido e interrogado por presuntos agentes de la dirección de inteligencia del Ejército de Nicaragua.

Líderes del MRS y de organizaciones sociales han sido objeto de "investigaciones" políticas por agentes policiales y altos oficiales de la Policía han actuando como parte de las pandillas de represión de Ortega, como sucedió contra los jóvenes de OcupaINSS.

Una dictadura necesita que nadie hable en voz alta sobre lo que pasa. A Ortega y a sus serviles, les irrita que la Conferencia Episcopal advierta lo urgente de hacer un diálogo con los grupos armados, que todos sabemos no son simples delincuentes.  Les irrita que haya medios de comunicación que no se hagan los sordos y los ciegos, que denuncien lo que sucede, que informen sobre la corrupción, los abusos, los problemas del pueblo nicaragüense. Al orteguismo le arde no poder controlar completamente la oposición política y por eso su saña en contra del MRS.

Un régimen dictatorial como el de la familia Ortega Murillo, necesita que todos nos comportemos como los monitos de la imagen: taparnos los ojos para no ver, los oídos para no oír, la boca para no hablar.  

Ortega quiere que callemos que sus intereses económicos están detrás de MPeso y el hostigamiento al pueblo de Managua, que el alza de la energía eléctrica, que nadie aguanta ya, es para asegurar la ganancia en sus empresas generadoras y distribuidoras y, que él y el resto de altos funcionarios de los Poderes del Estado son usurpadores, ilegales e ilegítimos. 

La desesperación mostrada por los actos intimidatorios y de espionaje sólo nos confirma la enorme debilidad del régimen, pero también, la enorme fortaleza de la lucha, de la denuncia, de la movilización, de hablar en altas y claras voces de lo que sucede, de la unidad de la oposición.

Frente a la agresión a Ismael López, solamente cabría una investigación independiente o al menos, una palabra de la jefatura del Ejército aclarando la posición de la institución, frente a quienes han usado su investidura para fines de la politiquería orteguista.

De nuestra parte, nuestra condena a todos esos actos, nuestra solidaridad con quienes no callan y nuestro acompañamiento a quienes luchan.