miércoles, 27 de noviembre de 2013

Reformas orteguistas rechazadas de plano


Ortega ha quedado aislado.  El país se ha unido y concertado en la respuesta.

Desde que fueron introducidas las proyectadas reformas orteguistas a la Constitución Política de la República, han sido rechazadas de plano por el MRS, el PLI, el PLC, la Unidad por la República, el Movimiento Autónomo de Mujeres, la Unión Ciudadana por la Democracia, el Grupo de Reflexión de la Izquierda, AMCHAM, FUNIDES, el INDE, el Movimiento por Nicaragua, los editorialistas de los medios de comunicación independientes y otras organizaciones pólíticas, gremiales y sociales independientes.

También se pronunciaron de manera contundente en contra de las reformas, la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) en representación de la iglesia católica y la Alianza Evangélica Nicaragüense (AENIC) que agrupa a una parte muy importante de las iglesias evangélicas del país.  El COSEP se pronunció en contra de algunos aspectos específicos de la reforma.

En la inmensa mayoría de los pronunciamientos, que responden a las inquietudes de los diversos sectores representados, se expresa que estas reformas proyectadas por el orteguismo son innecesarias y peligrosas para el desempeño del país, que están orientadas a establecer un régimen de poder dinástico y sin límite, y que por lo mismo ponen en riesgo la estabilidad política, el crecimiento económico y la reducción de pobreza en Nicaragua.

¿Qué podemos esperar? 

Si el orteguismo tuviese algún límite en su empeño de poder único, total y permanente, sometería a revisión su planteamiento y rectificaría retirando dicho proyecto de la Asamblea Nacional. Sin embargo, las reformas propuestas obedecen a su extrema ambición de poder político y económico, a la que no piensan renunciar por el rechazo, aunque sea unánime, a sus planteamientos, intenciones y a su práctica autoritaria.

Conociendo su proceder, lo único que podemos esperar es que los diputados orteguistas maquillen un poco el documento, manteniendo íntegros los aspectos centrales ya rechazados por todos y entreguen su dictamen justo días antes del cierre del período legislativo, con la intención que el ambiente navideño se trague cualquier protesta.

La aplanadora orteguista lo aprobará sin abrir la boca, tal como lo hicieron con el proyecto de ley del canal interoceánico.  Como consolación, el orteguismo enviará un mensaje a algunos sectores, en particular a los gremios empresariales, que habrá tiempo para hacer ajustes antes del segundo debate. Una manera de asegurar que mantengan esperanza en lo que no sucederá y que no eleven la voz o golpeen la mesa.

Después de todos estos años, es fácil entender que Ortega, su familia y sus argollas de poder, no cejarán en su empeño de convertir a Nicaragua en su finca privada.  Cualquier promesa que hagan ahora, será como la que el propio Ortega le hizo a Arnoldo Alemán de compartir el poder con un bipartidismo institucionalizado.  Alemán le creyó, Ortega lo usó como escalera.

La oposición a las reformas constitucionales de Ortega está comenzando, pues aún falta todo el tiempo hasta el segundo debate y después, si es necesario.

Ahora es el momento de acompañar los pronunciamientos de rechazo con la movilización popular, en cada lugar del país, en asambleas populares y en movilizaciones en la calle.  Es el momento de levantar en alto la demanda de restablecimiento de la democracia, las libertades políticas y sociales, las elecciones libres, la limpieza total del sistema electoral, la independencia del sistema judicial, el cese a la corrupción y al incremento del costo de la vida.  El MRS estará en todos esos frentes de lucha, de manera activa y consecuente, cultivando la unidad con todos los que se opongan al proyecto dictatorial de Ortega y su familia.