jueves, 7 de noviembre de 2013

Reformas pretenden dar más poder a Ortega y traerán más pobreza al pueblo




POSICIÓN DEL MRS
FRENTE AL PROYECTO DE REFORMAS CONSTITUCIONALES DE ORTEGA

El día 31 de octubre recién pasado, diputados orteguistas presentaron en la Asamblea Nacional una iniciativa de reformas a la Constitución Política de Nicaragua hecha a la medida de las ilimitadas ambiciones de poder de Daniel Ortega, quien usurpa el cargo de presidente de la República.

Aplanadora orteguista es ilegal e ilegítima

Dicha reforma pretende ser impuesta al pueblo nicaragüense, por la aplanadora orteguista lograda mediante el gigantesco fraude realizado en las elecciones generales de 2011 y que, por lo mismo, carece completamente de legalidad y legitimidad para aprobar una reforma constitucional, cualquiera que esta sea. 

El MRS rechaza de plano cualquier intento de modificar la Constitución, de restringir los derechos de los nicaragüenses y de tratar de legalizar y legitimar la concentración de poder, el nepotismo, la corrupción y el vandalismo político del orteguismo. El MRS ni reconoce, ni reconocerá como válido o legal los cambios a la Constitución realizados por diputados cuyos escaños fueron producto del fraude electoral.  Para nosotros, este sigue siendo un régimen ilegal e ilegítimo desde su origen y no ha sucedido nada que cambie esa situación.

Reformas son para dar más poder político y económico de Ortega

La reforma trata de legalizar y legitimar el sistema dictatorial y dinástico que la familia Ortega Murillo ha venido imponiendo. De esta manera reconocen que se trata de un régimen autoritario e ilegal.  Esta intención queda al descubierto con la pretensión de suprimir, pues lo consideran una amenaza, el párrafo del Arto. 5 de la Constitución que establece restricciones para la actuación de organizaciones políticas que pretenden el restablecimiento de todo tipo de dictadura o de cualquier sistema antidemocrático.

El contenido de las reformas orteguistas representa graves riesgos para el país, para el pueblo nicaragüense, para nuestros recursos, nuestra integridad territorial y soberana y la paz política y social. 

  • Mediante esta reforma, Ortega y su familia pretenden aumentar su poder dictatorial eliminando completamente toda prohibición a la reelección presidencial dejándola indefinida y sin límite alguno; reduciendo las facultades de la Asamblea Nacional otorgándose el poder de hacer leyes y eliminando la prohibición al nombramiento de parientes en las dependencias de los Poderes del Estado.                       Para completar su modelo de poder pretenden militarizar los cargos públicos en todas las instituciones del Estado, siendo especialmente grave la voluntad de nombrar militares en servicio activo como jueces, magistrados de tribunales de apelación y de la Corte Suprema de Justicia.    
  •  La reforma orteguista autoriza el estacionamiento de tropas, naves y aeronaves militares extranjeras en Nicaragua, so pretexto de adiestramiento, instrucción e intercambio, que junto a lo establecido en la concesión canalera Ortega-Wang Jing, abre las puertas, de par en par, para la intervención y ocupación militar de Nicaragua por potencias interesadas en el control de los recursos del país.
  • Establecer, con rango constitucional, los Gabinetes de la Familia, que son organismos del orteguismo, constituye una amenaza para las familias y las comunidades nicaragüenses, pues están diseñados para el control, la intromisión y para impedir el libre ejercicio de los derechos ciudadanos.
  •  La reforma de Ortega pretende convertir al Ejército de Nicaragua en una nueva guardia nacional, similar a la que existía durante el somocismo, dejándolo totalmente a la voluntad del dictador y su familia.  
  • La reforma orteguista pretende controlar las comunicaciones, la información y el uso de internet por el pueblo nicaragüense, mediante el control del espectro radioeléctrico y satelital “que incida en las comunicaciones” nacionales y mediante la obligatoriedad de mantener bases de datos y registros informáticos en el país, a la mano para la intervención del régimen.  
  •  A los pueblos indígenas, la reforma orteguista  los despojan de la propiedad de sus tierras, pues en el Arto. 5, el concepto de “propiedad” es suprimido para cumplir con los compromisos adquiridos en la concesión canalera Ortega-Jing que estableció que podían ser expropiadas al gusto de la empresa extranjera dueña de la concesión.  
  • Ortega pretende convertir su manipuladora propaganda en religión oficial y en la base del sistema estatal y social de Nicaragua, eliminando el estado laico y negando al pueblo nicaragüense el derecho a la libre escogencia de sus creencias, sus valores y su orientación política e ideológica.   
  •  La reforma quita a los partidos y organizaciones políticas el derecho de participar libremente de la vida política, económica y social del país, limitándolos a la participación en los procesos electorales. Por otra parte, afirmar que los escaños de diputados, cargos de alcaldes y vicealcaldes, concejales municipales y consejales regionales, serán propiedad de las “opciones electorales”, consagra la práctica del dedazo caudillista para poner y quitar funcionarios, liquida la libre elección popular y convierte el servilismo y el borreguismo en la manera legal de hacer política.
  •  La ampliación del período para autoridades municipales y regionales, así como la reelección eterna y sin límites de alcaldes y vice alcaldes traerá consigo, más fraudes electorales y la instalación de por vida de los despóticos y corruptos caudillos locales del orteguismo, sus familias y allegados en el poder de las municipalidades. Ortega les aumenta un año a los actuales alcaldes y vicealcaldes, la mayoría de los cuales fueron designados mediante el fraude electoral de 2012.
  • Finalmente, la reforma pretende mantener, de hecho, en sus cargos a funcionarios de los Poderes del Estado cuyos períodos se han vencido; liquida la interpelación como mecanismo de control del Poder Legislativo sobre los ministros, debilitando gravemente las atribuciones de la Asamblea Nacional.
Reformas traerán más pobreza y discriminación para el pueblo

El proyecto de reformas constitucionales deja claro, una vez más, que el principal interés de la familia Ortega Murillo es avanzar en su poder dictatorial y en la acumulación de riquezas, no importándole los verdaderos problemas del pueblo nicaragüense.

Los productores y productoras de café que sufren la plaga de la roya y pérdidas en sus ingresos por bajos precios internacionales no mejoran su situación con las reformas orteguistas, ni han recibido auxilio o respuesta alguna a sus problemas.

Las reformas orteguistas, no crean empleo para los trabajadores y trabajadoras del campo que están perdiendo sus empleos y no tienen oportunidad para obtener ingresos para su subsistencia.

Los campesinos y campesinas que producen frijoles, no verán mejorar el precio de su producto con las reformas orteguistas.

A los pobladores de las ciudades no les bajará el precio de los servicios públicos, de la energía eléctrica, que cada vez sube más, junto al costo de la vida.

Con las reformas de Ortega, los soldados y clases del Ejército no serán incluidos en la seguridad social y seguirán sin protección cuando estén en edad de jubilación.

Las comunidades urbanas y rurales no estarán más seguras, ni los delincuentes serán más controlados, ni la corrupción y la robadera en el Estado disminuirán, ni tendremos una policía imparcial y profesional.

Con las reformas orteguistas, las muchachas y los muchachos que buscan trabajo no tendrán más fuentes de empleo, ni tendrán financiamiento para sus emprendimientos.

El sistema de seguridad social no mejorará, ni tendrá más calidad y mayor cobertura, con la reforma orteguista.

La educación de las niñas y los niños no tendrá más calidad con la reforma de Ortega.

El sistema de salud no mejorará su capacidad de atención, pues las reformas orteguistas a la Constitución no están hechas para eso.

Los militares en retiro, los cachorros desmovilizados del SMP y los desmovilizados de la Resistencia, no verán mejorar su condición, ni lograrán que les cumplan lo que dicen las leyes.

En las instituciones se seguirá discriminando y humillando cada vez más, a los y las nicaragüenses que no lleven papeles de los CPC o de los gabinetes de familia.

La situación del pueblo seguirá desmejorándose,  pues las reformas constitucionales del orteguismo están hechas para darle más poder político y riquezas a Ortega y su familia, mientras el pueblo es discriminado y es cada vez más pobre.

En correspondencia a lo que hemos planteado, el Grupo Parlamentario del MRS actuará con la BDN, desde su espacio en la Asamblea Nacional, denunciando enérgicamente las pretensiones del orteguismo y rechazando de plano las reformas constitucionales de Ortega. En todo el país, nuestros afiliados y afiliadas continuarán organizando la resistencia y la lucha popular por la democracia, la unidad de la oposición y el bienestar del pueblo.

El MRS, llama a todos los nicaragüenses, trabajadores y trabajadoras, campesinos, productores y productoras, profesionales y técnicos, desmovilizados y soldados, policías y maestras, amas de casa y estudiantes, a todo el pueblo, a luchar contra el régimen orteguista que atenta contra el bienestar de Nicaragua y el pueblo nicaragüense.

Managua, 5 de noviembre de 2013