sábado, 27 de julio de 2013

Destitución de Agustín Jarquin, un nuevo atropello contra la Constitución






El día de hoy hemos conocido la resolución del ilegal e ilegítimo Consejo Supremo Electoral en la que anuncia la destitución del Ing. Agustín Jarquín Anaya de su escaño en la Asamblea Nacional, argumentando que ese espacio le corresponde al partido oficialista.

No existe ninguna disposición constitucional o legal en Nicaragua que afirme que un escaño le pertenece a un partido.  Ni existe disposición alguna que le conceda al Poder Electoral atribuciones para cancelar la diputación a una persona electa. Esta es una destitución ilegal, como lo fue la de Alejandro Bolaños en el período pasado y Xochilt Ocampo en las semanas pasadas.

Esta nueva arbitrariedad e ilegalidad se suma a las realizadas por quienes usurpan el Poder Electoral: cuatro fraudes electorales, la inscripción de la candidatura de Daniel Ortega y candidatos a alcaldes contra prohibición expresa de la Constitución, la cancelación de la personalidad jurídica de los partidos MRS, UDC y Partido Conservador, la cancelación de candidaturas a diputados y diputadas de partidos opositores, la manipulación de las estructuras y la institucionalidad electoral para favorecer al partido orteguista y la corrupción administrativa de la que se han conocido abundantes pruebas.  

Tras la mano de los usurpadores del Consejo Supremo Electoral se encuentra la voluntad dictatorial de la familia Ortega y la vieja política de la dictadura somocista de castigar a quienes disienten, se oponen o se manifiestan en forma alguna de manera diferente a sus designios.

Este nuevo atropello ratifica la necesidad imperiosa de realizar una limpieza a fondo del Poder Electoral, un cambio total de los magistrados ilegales, una reforma completa al sistema electoral que le devuelva la honradez, imparcialidad y apego a la ley que el pueblo nicaragüense merece y demanda.  

El MRS convoca al pueblo nicaragüense a continuar luchando para liberar a Nicaragua del yugo de la dictadura Ortega Murillo.    

Managua, 27 de julio de 2013

miércoles, 24 de julio de 2013

La pensión reducida: un éxito de la lucha y la solidaridad



 
Antes de cumplirse un mes del violento desalojo de adultos mayores que reclamaban su derecho a una pensión mínima y de jóvenes solidarios, Ortega tuvo que ceder a las demandas que desde hace más de seis años vienen haciendo viejitos y viejitas en edad de jubilación.

En diversas ocasiones habían sido burlados, despreciados y maltratados por el orteguismo y sus funcionarios, pero gracias a un impulso en su lucha y a la solidaridad de los y las jóvenes del movimiento llamado #OcupaINSS, se logró el reconocimiento de su derecho a una pensión reducida, aunque con un monto mínimo fijado arbitrariamente por el régimen y no como establece la Ley de la Seguridad Social en su artículo 49.

Queda ahora pendiente que les reconozcan plenamente sus derechos como jubilados, en primer lugar la atención de salud que es de vital importancia para ellos y ellas. El MRS felicita a los adultos mayores por el éxito de su lucha sostenida y a las chavalas y chavalos de #OcupaINSS por su solidaridad y por mantener la denuncia de los ataques, atropellos, robo y capturas del día 22 de junio recién pasado.

Funcionarios del régimen han anunciado que en el segundo semestre de este año se realizará la reforma a la seguridad social.  Ortega guardó silencio sobre este tema y solamente se conoce una posición gubernamental que elevaría las cotizaciones y la edad de jubilación.  El MRS hizo pública su propuesta de reforma a la seguridad social hace varios meses, la que puede leerse presionando aquí.

De la lucha de los adultos mayores y los jóvenes quedan pendientes las denuncias por los ataques y robos de que fueron objeto por pandillas del régimen.  Esta Semana publicó un video con testimonios y pruebas el que puede verse presionando aquí.

Los silencios del oficialismo el 19 de julio



En la celebración oficialista del 34 aniversario de la Revolución Sandinista, Ortega emitió un discurso errático, lleno de alusiones seudoreligiosas y gastadas repeticiones de sus ya conocidos argumentos que culpan a otros de lo que ha sido incapaz de resolver.

El discurso de Ortega fue construido para guardar silencio sobre la verdadera situación del pueblo nicaragüense, después de reconocer que Nicaragua sigue estando entre los países más pobres del mundo, pero sin hablar una palabra del problema que afecta a la mayoría de los nicaragüenses: el desempleo.  En el país hay casi doscientas mil personas en el desempleo, en su mayoría jóvenes, muchachas y muchachos, que no encuentran oportunidades. A ellos se han sumado más de 100,000 trabajadores y trabajadoras de la caficultura que han perdido sus trabajos temporales y permanentes por la crisis de la roya.  Y hay más de un millón de nicaragüenses sólo logra tener trabajo un día si y otro no, con bajos ingresos y sin acceso a la seguridad social.

Nada dijo Ortega del costo de la vida. Las familias nicaragüenses están resintiendo cada vez más la constante alza en el costo de la vida, en especial el alza en las tarifas de energía eléctrica, en el precio de los combustibles y de los alimentos, mientras el salario real se mantiene estancado.  Las empresas de la familia en el poder se enriquecen con esos incrementos de precios mientras la mayoría de los nicaragüenses los sufre. Hay que agregar el contrato asignado sin licitación alguna a una empresa de dueños desconocidos para revisar la carga en las aduanas, con una tarifa elevadísima que terminaremos pagando los consumidores.

Nada dijo Ortega de los grandes problemas que afectan hoy al área rural: la crisis de la caficultura y los bajos precios que dañan a productores de frijol y ganado, muchos de ellos campesinos y campesinas que viven en la peor condición de pobreza en el país.  Tampoco se refirió a la inseguridad que se vive en barrios y comunidades, acosados por pandillas delincuenciales.  Nada se dijo de la continua emigración forzada de miles de nicaragüenses para poder ayudar a sus familias.

Nicaragua se encuentra además, sin democracia, con instituciones con funcionarios ilegales, con una gigantesca marea de corrupción pública y de negocios ilícitos construidos y  mantenidos a la sombra del poder que ya están afectando directamente la economía popular, con un sistema electoral fraudulento, un sistema judicial sin credibilidad y una policía de poca efectividad, cómplice de violaciones a derechos humanos.

Toda la parafernalia desplegada, los miles y miles de buses utilizados, los millones de dólares gastados de los fondos públicos; todo estaba diseñada para el ocultamiento de la realidad y para celebrar el poder del caudillo y su familia.

Del otro lado, del lado de la calle, fuera del ambiente oficial, volvieron a tomar la palabra los caídos recordando que ni una gota de la sangre derramada lo fue para instalar una nueva dictadura familiar que prolongara la situación de pobreza y de falta de oportunidades en Nicaragua. Y también para reafirmar que solamente la lucha social y política puede reencauzar el país en la dirección correcta.

miércoles, 17 de julio de 2013

Ana Margarita Vijil por el 34 aniversario de la revolución sandinista


En el 34 aniversario de la Revolución Sandinista celebramos a quiénes con sus ideales y sus luchas la hicieron posible






  
Conmemoramos, en estos días, el 34 aniversario del derrocamiento de la dictadura somocista y el triunfo de la Revolución Sandinista, inspirada en los ideales de Sandino de soberanía, democracia efectiva y justicia social y construida con la generosidad y el sacrificio de miles de jóvenes, muchachas y muchachos, que inconformes con la falta de libertades y la pobreza que afligía al pueblo nicaragüense decidieron tomar en sus manos el destino del país, para cambiarlo, para mejorarlo.

Desde aquel 19 de julio de 1979, el pueblo nicaragüense ha transitado un camino de avances y retrocesos. Después de 34 años, muchas de las promesas de la revolución permanecen pendientes y gran parte de sus logros están siendo pisoteados por vendepatrias y traidores, como les llamaba Sandino:

·         La revolución derrocó a la corrupta familia Somoza, que usurpaba todo el poder en Nicaragua, manejando el país a su antojo. Actualmente, una nueva familia corrupta, los Ortega Murillo hacen lo mismo.
 ·         La soberanía nacional de Nicaragua, que en la época de los Somoza era sometida a los deseos de los Estados Unidos, ha sido entregada por la familia Ortega, a una empresa privada extranjera, a quien se le ha regalado la concesión para la construcción de un canal interoceánico y con ella, una enorme porción de nuestro territorio, donde no habrá autoridad nacional, ni administrativa,  ni judicial, ni policial, ni militar, ni laboral. Esa empresa extranjera creará un Estado más fuerte que el Estado de Nicaragua, subordinándonos a sus intereses y caprichos.
 ·         Las libertades políticas por las que lucharon miles de jóvenes, mujeres y hombres, han sido liquidadas. Las elecciones libres, fruto de la revolución sandinista, han sido sustituidas por el fraude electoral y la represión política se ha institucionalizado para favorecer las ambiciones de poder sin límites de la familia Ortega.
 ·         Los derechos sociales y económicos por los que se luchó están siendo pisoteados. La mayoría de los nicaragüenses no tiene un empleo digno; miles de empleados públicos, maestras y maestros, trabajadores de la salud, policías y soldados, son obligados a manifestarse a favor de la familia Ortega para no ser despedidos.  El pueblo nicaragüense no recibe educación y atención de salud con dignidad y calidad. Los trabajadores y trabajadoras no tienen una seguridad social  que asegure protección en la vejez. Los productores ven que sus problemas son utilizados por quienes usurpan el poder para tratar de apropiarse de sus tierras.  La inseguridad afecta a barrios y comunidades.  Miles de nicaragüenses cada año cruzan las fronteras, migran, en busca de oportunidades de las que carecen en su país.
 ·         La honradez que caracterizó a los jóvenes revolucionarios, es ahora un estorbo para un grupo de grandes capitalistas a cuya cabeza se encuentra la familia Ortega, que usurpa bienes públicos y se roba el dinero del pueblo nicaragüense. La justicia ha sido prostituida por magistrados y jueces serviles de la familia Ortega, que violan las leyes y la Constitución sin pudor alguno.
 ·         La policía construida y profesionalizada durante más de dos décadas, es ahora cómplice de las pandillas delincuenciales al servicio de los Ortega Murillo, violando los derechos humanos de la mayoría de los nicaragüenses, reprimiendo jóvenes que, con sensibilidad social, mostraron su solidaridad a los viejitos y viejitas que luchan por su “pensión reducida”.

Para el MRS, luchar por la soberanía nacional, la integridad territorial, la democracia, elecciones limpias, los derechos humanos de cada nicaragüense, por instituciones que sirvan a todos y todas; luchar por la honradez en el servicio público, por la justicia y el fin de la impunidad, es nuestra manera de dar continuidad a la revolución sandinista.

Luchar por oportunidades para todos y todas, para que nadie se sienta forzado a irse del país; por empleo digno, con salario digno; por educación y salud de calidad; por una seguridad social justa; por crédito al alcance de campesinos y campesinas; por el respeto a los derechos de los pueblos indígenas, por políticas que impulsen el desarrollo integral, sin exclusiones, ni discriminación; luchar por seguridad en nuestras casas y comunidades, es nuestra manera de levantar los ideales de la revolución sandinista.
 

El pueblo nicaragüense no luchó para instalar en el poder una nueva dictadura familiar, una nueva casta de corruptos.  Los miles de muchachas y muchachos que murieron: nuestros hermanos, primos, amigas, hermanas, tíos y tías, padres y madres, lo hicieron por una Nicaragua soberana, democrática, digna, próspera, libre, con justicia, en dónde todas y todos disfrutáramos de una vida en paz, con plenos derechos, sin humillaciones, ni represión.  En el MRS celebramos esos ideales y esa lucha.  Ellos nos inspiran y nos comprometen.

Nuestra gratitud y respeto, nuestro homenaje, en pie de lucha, a quienes combatieron, levantaron barricadas, cocinaron, recogieron información, ofrecieron sus casas y ranchos, pegaron propaganda, regaron papeletas, se movilizaron en las calles, atendieron heridos, facilitaron alimentos, cerraron sus negocios, se lanzaron a la huelga, se tomaron escuelas y universidades, a quienes aportaron lo que podían. Todos ellos, todas ellas, construyeron nuestro legado.  A ellos y ellas nos debemos.  También expresamos nuestra gratitud a quienes desde todos los países del mundo fueron y han sido solidarios y han acompañado la lucha del pueblo nicaragüense.

En el MRS estamos convencidos que podremos enfrentar los problemas actuales de Nicaragua, con el aporte de todo el pueblo en la movilización política.  Convocamos a la lucha cívica con ánimo unitario y esperanza, con el convencimiento que el pueblo nicaragüense resultará victorioso una vez más.

Junta Directiva Nacional del MRS
Managua, 17 de julio de 2013

miércoles, 10 de julio de 2013

Ortega, candil de la calle...



 

En días pasados, Ortega anunció su disposición a conceder asilo a Edward Snowden, un antiguo contratista de la CIA, que reveló secretos de la inteligencia de los Estados Unidos, razón por la cual está pendiente de ser procesado en ese país. Snowden se encuentra en un aeropuerto de Moscú.

La oferta de Ortega es un nuevo intento del régimen de ganar presencia internacional y fortalecer su alianza con Venezuela, con un acto de revancha contra el gobierno de los Estados Unidos.

Pero, el discurso de Ortega ya no engaña a nadie.  Sale en defensa de la soberanía boliviana afectada por la actuación de tres gobiernos europeos, a la vez que entrega una enorme porción del territorio nacional a una empresa extranjera, con poder total para hacer lo que quiera, sin ganancia alguna para Nicaragua.  Un acto de entreguismo vendepatria de la soberanía nacional.

Sale en defensa de los derechos humanos de Snowden, mientras los grandes problemas que afectan a decenas de miles de nicaragüenses siguen sin enfrentarse y resolverse.

Los productores cafetaleros, trabajadoras y trabajadores de plantaciones cafetaleras, están atravesando una crisis producto de la roya y los bajos precios internacionales, sin obtener más respuesta que la amenaza de cobrarles un nuevo impuesto. Los campesinos y campesinas productores de frijol continúan sufriendo una crisis de bajos precios generada por la mala política del gobierno.

Los adultos mayores, siguen esperando que les entreguen su pensión reducida en cumplimiento del Arto. 49 de la ley de la Seguridad Social. Las chavalas y chavalos que respaldaron a los viejitos y viejitas en sus demandas, siguen esperando que se inicie una investigación de la actuación policial, el abuso de la fuerza y la complicidad con las pandillas orteguistas que los atacaron, golpearon y robaron el 22 de junio.  Y así, miles de nicaragüenses continúan esperando respeto a sus derechos humanos y justicia que no llega.

El orteguismo ofrece asilo a un presunto "perseguido político" por luchar por la libertad de expresión en Estados Unidos, mientras ejerce persecución política y trata de liquidar la libertad de expresión en Nicaragua.  Dicho en buen nicaragüense, Ortega es "candil de la calle y oscuridad en su casa".