miércoles, 29 de enero de 2014

Reforma constitucional no soluciona los problemas del pueblo. MRS propone otro camino

Orteguismo remata la democracia y el Estado de Derecho

El día de ayer 28 de enero, la bancada orteguista en la Asamblea Nacional consumó la imposición de su proyecto de reformas constitucionales, ilegales, ilegítimas y rechazadas por la mayoría del pueblo.

El MRS se opone a las reformas constitucionales porque:
  • Han sido decididas unilateralmente por Ortega sin tomar en cuenta las posiciones de las otras fuerzas políticas y sociales del país.
  • La falta de consenso en reformas tan importantes va a generar una grave inestabilidad política en el país, pues no hay acuerdo sobre la forma en que debemos gobernarnos.
  • Permiten la reelección indefinida del Presidente de la República, quien quiera que este sea, lo cual ha traído guerras y dolor a los nicaragüenses a lo largo de toda nuestra historia.
  • El gobierno acordó estas reformas con un empresario chino a quien, en un acto inconsulto y vende patria, se le concedieron privilegios y derechos de los que no gozamos los nicaragüenses.
  • Permiten la cooptación del Ejército y la Policía Nacional por parte del gobernante de turno para que sirvan a sus intereses antes que a los de todos los nicaragüenses.
Nuestros diputados han votado en contra de todos los intentos por imponer estas reformas constitucionales que Nicaragua no necesita y que nadie estaba pidiendo.

Lo que Nicaragua y los nicaragüenses necesitamos

Los nicaragüenses necesitamos, no reformas constitucionales que crean división, sino concentrarnos en buscar, todos juntos, soluciones a los problemas que nos tienen en la cola del desarrollo socio económico en América Latina.
  • Impulsar un programa de emergencia para apoyar a los productores y productoras afectadas por la roya y, a los trabajadores y trabajadoras que han perdido su empleo por la crisis en la caficultura.
  • Poner en práctica acciones y políticas para generar empleos dignos y de calidad que mejoren el nivel de vida de las familias nicaragüenses y eviten la migración.
  • Elevar el salario real de los trabajadores y trabajadoras que se ha mantenido estancado.
  • Buscar formas de contener el alza en el precio de los servicios básicos, en especial de la energía eléctrica.
  • Desarrollar un esfuerzo nacional para sacar la educación nacional de la situación ruinosa en que se encuentra y sin lo cual seguiremos sumidos en el atraso y en la pobreza.
  • Asegurar la inversión necesaria para garantizar servicios de salud con calidad. 
  • Realizar una verdadera reforma a la seguridad social que asegure pensiones dignas a los jubilados, sin confiscarles el producto de su trabajo.
  • Eliminar los obstáculos para la inversión y el desarrollo de empresas por parte de los nicaragüenses, en particular los pequeños y medianos, quienes aportan la inmensa mayoría de los empleos. 
  • Restablecer la institucionalidad democrática y acabar con la corrupción pues sin ello no hay posibilidad de desarrollo sostenido en el largo plazo.
Consideramos indispensable:
  • Una reforma profunda al sistema electoral para garantizar verdaderas elecciones libres, competitivas y transparentes, comenzando. por el total reemplazo de los actuales magistrados ilegales, por otras personas que aseguren el respeto irrestricto a la ley y a las decisiones democráticas del pueblo y la restitución de la personalidad jurídica a los partidos a los cuáles se les arrebató abusiva e ilegalmente.
  • Una renovación profunda del sistema judicial que ha perdido independencia y legitimidad para dirimir los conflictos entre las personas, las empresas y el Estado, y sin el cual no pueden los ciudadanos comunes y los inversionistas sentirse seguros en sus derechos y en su propiedad. 
Por todos esos objetivos el MRS continuará ejerciendo su papel de fuerza opositora en todos los terrenos y ámbitos, en el parlamento, en las protestas sociales y políticas y haciendo propuestas para resolver los problemas nacionales y del pueblo nicaragüense.  El orteguismo deberá decidir si continúa el camino actual enfrentándose al pueblo nicaragüense, que más temprano que tarde abrirá las puertas a un verdadero cambio político, económico y social en Nicaragua.