miércoles, 5 de marzo de 2014

El silencio de Ortega




Hace unos días, el ministro de defensa ruso afirmó que Rusia instalará una base militar y tropas en Nicaragua.  Ortega ha guardado silencio, al tiempo que se ha asegurado que esto sea posible. 

En su reforma constitucional,  Ortega modificó el artículo que prohibía el estacionamiento de tropas extranjeras en nuestro territorio.  La Constitución, conforme las reformas de 1995, solamente admitía el paso y estacionamiento de naves, aeronaves y maquinaria con fines humanitarios.

En la reforma orteguista,  se afirma que “podrá autorizarse el tránsito o estacionamiento de naves, aeronaves, maquinarias y personal militar extranjero” no solo con fines humanitarios, sino también para “adiestramiento, instrucción e intercambio”.  Todas estas, modalidades para justificar la presencia de personal militar extranjero en nuestro país.

Nicaragua será así, metida en la nueva disputa geopolítica entre Rusia y los Estados Unidos, sin ganancia alguna a la vista y con muchas pérdidas seguras. 

Como suele suceder en este régimen, todo está en secreto.  Nadie conoce los acuerdos firmados en virtud de los cuales, el ministro ruso hizo esa afirmación.  La noticia circuló y Ortega guardó silencio, en aceptación de la veracidad de la misma.

Y no es el único silencio de Ortega, también lo ha tenido frente al  nuevo y también masivo fraude electoral en la Costa Caribe.  

En ambas regiones, el oficialismo hizo alarde del uso de los recursos del Estado y del control del aparato electoral, incluyendo los policías electorales.   

En ambas regiones, se recetaron más del cincuenta por ciento de los consejales  y no siendo suficiente, amenazaron con quitarle la personalidad jurídica a Yatama por no guardar silencio frente al fraude.  Ahora, Ortega tiene el control de todo lo que se mueve en las instituciones del país. 

En estos casos, en los que el régimen voltea la vista hacia otro lado, se sumen en el silencio y tratan de pasar por inocentes, se aplica certeramente una antigua máxima popular: el zorro se hace el muerto para robarse las gallinas.