miércoles, 18 de junio de 2014

OcupaINSS: primer aniversario. Saldo de una lucha social exitosa.


Durante años, miles de hombres y mujeres de la tercera edad, pasada su fecha de jubilación y en precarias condiciones, se mantuvieron luchando para que se les reconociera el derecho, que la ley les concedía, a una pensión reducida. 
 
Ningún gobierno les hizo caso.  El orteguismo los mantuvo ilusionados, primero echándole la culpa a los diputados por no conceder la pensión, después les dijeron que necesitaban la reelección de Ortega y luego, ya sin argumentos, los entretenían dejándolos protestar para que liberaran presión.
 

Así hubiera seguido la cosa, si no ha sido por que un buen día, un grupo grande de jóvenes decidieron salir de sus casas y universidades para solidarizarse con ellos.  Entonces, ardió Troya.

El régimen, acostumbrado a que aquellas protestas de los "viejitos" no pasaban a más, se sorprendió de encontrarse con aquellos jóvenes solidarios acompañando una demanda que contaba con el respaldo creciente de la mayoría del pueblo.  

La reacción no se  hizo esperar.  La familia en el poder envió primero a la Policía quien desplegó antimotines, concentró policías de línea, sacó con violencia a los "viejitos" que estaban dentro del edificio del INSS y luego, en un ataque coordinado desde su centro de poder, enviaron a grupos de choque junto a policías a golpear y perseguir a los jóvenes que permanecían en una vigilia para no abandonar a los "viejitos".

Los paramilitares y policías se robaron vehículos, teléfonos, pertenencias personales de los jóvenes y destruyeron el campamento de quienes demandaban su jubilación. Así confesó el régimen su derrota.

Días después no tuvo más remedio que admitir que concederían la pensión reducida. Pero, las pertenencias de las y los jóvenes les quedarían confiscadas para que aprendieran a no tener sensibilidad y solidaridad con nadie.  Al orteguismo le gusta remarcar que toda protesta tiene un precio.  Así pretenden silenciar al pueblo nicaragüense.

Una gran lección dejó aquella jornada. Quedó claro que el régimen sólo entiende el lenguaje de la movilización, la lucha y la solidaridad social.  Sólo así, hace concesiones y satisface demandas.  Bueno recordarlo para actuar en consecuencia.

En esos días quedó en evidencia que la Policía Nacional había dejado de servir a nuestra seguridad y protección y ya era, clara, llana y descaradamente, un instrumento del orteguismo para la represión y hasta el robo. 

A un año de distancia, las y los jóvenes continúan demandando a la jefa de la Policía que investigue los hechos y les devuelva sus pertenencias.  Las autoridades policiales han guardado silencio, poniendo en evidencia su complicidad y abyecta subordinación a los intereses de la familia en el poder, desobedeciendo la Constitución y el interés supremo del pueblo.

Unos "viejitos" tenaces, luchadores sin cansarse.  Unos jóvenes solidarios y generosos.  Es el mejor saldo de aquella jornada de 2013. En esa convergencia está lo mejor del futuro de Nicaragua.