miércoles, 9 de julio de 2014

Circo sin gallopinto...



 

Con los frijoles rojos cada vez más escasos y cada vez más caros, los pequeños ganaderos y agricultores sufriendo las consecuencias del invierno irregular y amenazados con la sequía y con alzas indetenibles en el precio de los combustibles, el pueblo nicaragüense ve recortarse sus ingresos y empeorar su condición de vida.

Para el poder político que detenta la familia Ortega M. es tiempo de organizar celebraciones.  Con el rancho ardiendo, pensaron que era buen momento para traer al escenario al ilusionista Wang Jing con un refrito de su historia canalera del año pasado, esta vez anunciando una ruta escogida a ojo de buen cubero. Ni una palabra de los grandes inversionistas interesados, ni resultados de los estudios ambientales y de factibilidad.

Pero, la definición de la ruta ya tiene consecuencias y constituye una amenaza clara a los propietarios que se encuentran en ese trecho, a los pueblos indígenas y a la condición ambiental del país, como claramente lo han señalado los organismos ambientalistas nicaragüenses.

El ilusionista Wang Jing trastabilló con las preguntas de dos jóvenes estudiantes en relación a su capacidad de llevar adelante el proyecto y sobre si se consultaría al pueblo los resultados de los estudios ambientales y de factibilidad.  Pero fue enfático al afirmar que sacaría a Nicaragua y a los nicaragüenses de la pobreza.  Una aseveración hecha con el más diáfano y transparente espíritu colonialista, mostrando  ánimo de dueño del país entero, pero fuertemente aplaudido por los ministros y diputados orteguistas que le sirvieron de barra y acompañantes.

El costoso viaje de Wang Jing en vuelo privado, le ha sido útil a Ortega para elaborar su discurso del 19.  Casi no hay frijoles rojos, los que hay están caros, los pequeños productores se descapitalizan y todos resentimos el alza en el costo de la vida, pero nos tratarán de vender ilusiones.  De eso se trata el espectáculo de estos días, cada vez menos lucido y atractivo como sucede con los circos en sus tiempos de decadencia, de fieras escuálidas y carpa parchada.