miércoles, 25 de junio de 2014

El mal gobierno amenaza la comida del pueblo


Fotografía J. Torres.  La Prensa

Un Ortega cancaneante anunció frente a AMCHAM que no perseguirían a los especuladores. Días más tarde, en un acto con sus afines, aseguró que los aplastarían. Es la característica manera de actuar del régimen en lo que tiene que ver con la comida del pueblo. Así lo han hecho con los frijoles y así lo están haciendo con la sequía.

Durante semanas, los funcionarios gubernamentales juraron que en el ciclo pasado hubo una gran producción de frijol rojo y que en alguna bodega estaban guardados. Todos sabemos que esas bodegas son de ENABAS, ALBA alimentos y una empresa de la que es socio un alto oficial del gobierno. Ahora, con la libra a 26 córdobas han anunciado que harán una importación.  Mientras tanto, el precio de la canasta básica se eleva y se eleva.

Desde antes de mayo, agencias internacionales anunciaron que habría sequía por el posible establecimiento del fenómeno de El Niño. Ya ha pasado más de un mes de pésimo invierno y el régimen sigue cruzado de brazos frente a los problemas que está enfrentando la ganadería y los cultivos.

Hay productores y líderes de los pequeños y medianos productores que están alertando sobre las posibilidades de una hambruna, pues los campesinos y campesinas se están alimentando con los granos que usarían como semilla.  Otros, han perdido la semilla que sembraron, pues no les llovió y están sin posibilidad de adquirir nueva. Algunos cultivos no han podido iniciarse pues se ha pasado el tiempo adecuado.  De un buen grupo de productos habrá una disponibilidad disminuida, que a la postre afectará a los consumidores por que los precios se elevarán.  Y aunque se presente alguna lluvia dispersa, para todos los productores y productoras es claro que este es el peor invierno de los últimos años.

El gobierno no hace nada, a pesar que toda esa realidad la conocen. Se ha limitado a realizar reuniones con gremios en la hermosa sala de conferencias del Banco Central, pero no sale ninguna solución, ninguna medida, ninguna ayuda.

Urge asegurar a los productores una dotación de semillas para sembrar cuando se regularice el invierno; fondos de emergencia para la alimentacion del ganado en las zonas más afectadas; darle una tregua o perdonarle los impuestos a los productores más afectados de las zonas secas, para permitirles que se repongan. Son medidas de urgencia las que se deben tomar.

Por otra parte, se precisa de un diagnóstico verdadero, franco y claro sobre las repercusiones, hasta ahora, del mal invierno, para poder actuar adecuadamente.

Es nuestra responsabilidad alertar a tiempo sobre las consecuencias de la situación actual con un mal gobierno, despreocupado de los problemas de la gente.

Hasta ahora el régimen se ha ido en puras promesas. Pero lo que se necesita para defender la comida y el bolsillo del pueblo nicaragüense son más acciones y menos promesas.

lunes, 23 de junio de 2014

Va a misa pero no quiere ver violación a derechos humanos.

Subprocurador de Derechos Humanos Adolfo Jarquín Ortel fue interpelado por jóvenes a la salida de la misa de la Catedral de Managua el domingo 22 de junio.  Las muchachas y los muchachos le reclamaban justicia por la represión sufrida hace un año cuando acompañaban y respaldaban como movimiento OcupaINSS a personas de la tercera edad que luchaban por su derecho a una pensión reducida.


Ni la Procuraduría de Derechos Humanos, ni la Policía o Fiscalía han movido un dedo durante un año para investigar el ataque, los golpes, el asalto y robo perpetrado contra los jóvenes por un grupo combinado de la policía y pandillas orteguistas.

miércoles, 18 de junio de 2014

OcupaINSS: primer aniversario. Saldo de una lucha social exitosa.


Durante años, miles de hombres y mujeres de la tercera edad, pasada su fecha de jubilación y en precarias condiciones, se mantuvieron luchando para que se les reconociera el derecho, que la ley les concedía, a una pensión reducida. 
 
Ningún gobierno les hizo caso.  El orteguismo los mantuvo ilusionados, primero echándole la culpa a los diputados por no conceder la pensión, después les dijeron que necesitaban la reelección de Ortega y luego, ya sin argumentos, los entretenían dejándolos protestar para que liberaran presión.
 

Así hubiera seguido la cosa, si no ha sido por que un buen día, un grupo grande de jóvenes decidieron salir de sus casas y universidades para solidarizarse con ellos.  Entonces, ardió Troya.

El régimen, acostumbrado a que aquellas protestas de los "viejitos" no pasaban a más, se sorprendió de encontrarse con aquellos jóvenes solidarios acompañando una demanda que contaba con el respaldo creciente de la mayoría del pueblo.  

La reacción no se  hizo esperar.  La familia en el poder envió primero a la Policía quien desplegó antimotines, concentró policías de línea, sacó con violencia a los "viejitos" que estaban dentro del edificio del INSS y luego, en un ataque coordinado desde su centro de poder, enviaron a grupos de choque junto a policías a golpear y perseguir a los jóvenes que permanecían en una vigilia para no abandonar a los "viejitos".

Los paramilitares y policías se robaron vehículos, teléfonos, pertenencias personales de los jóvenes y destruyeron el campamento de quienes demandaban su jubilación. Así confesó el régimen su derrota.

Días después no tuvo más remedio que admitir que concederían la pensión reducida. Pero, las pertenencias de las y los jóvenes les quedarían confiscadas para que aprendieran a no tener sensibilidad y solidaridad con nadie.  Al orteguismo le gusta remarcar que toda protesta tiene un precio.  Así pretenden silenciar al pueblo nicaragüense.

Una gran lección dejó aquella jornada. Quedó claro que el régimen sólo entiende el lenguaje de la movilización, la lucha y la solidaridad social.  Sólo así, hace concesiones y satisface demandas.  Bueno recordarlo para actuar en consecuencia.

En esos días quedó en evidencia que la Policía Nacional había dejado de servir a nuestra seguridad y protección y ya era, clara, llana y descaradamente, un instrumento del orteguismo para la represión y hasta el robo. 

A un año de distancia, las y los jóvenes continúan demandando a la jefa de la Policía que investigue los hechos y les devuelva sus pertenencias.  Las autoridades policiales han guardado silencio, poniendo en evidencia su complicidad y abyecta subordinación a los intereses de la familia en el poder, desobedeciendo la Constitución y el interés supremo del pueblo.

Unos "viejitos" tenaces, luchadores sin cansarse.  Unos jóvenes solidarios y generosos.  Es el mejor saldo de aquella jornada de 2013. En esa convergencia está lo mejor del futuro de Nicaragua.

miércoles, 11 de junio de 2014

De Policía Nacional a policía orteguista



La bancada orteguista y sus aliados en la Asamblea Nacional aprobarán una nueva Ley de Policía, sin consultar la opinión del pueblo nicaragüense, desprecio que es tradicional en el régimen actual. 
La ley satisface la ambición de la familia gobernante de contar con un aparato represivo, fiel a sus intereses.
 

Subordina la institución directamente al inconstitucional Ortega, quien se guarda la potestad de otorgar prebendas y privilegios a los oficiales para tratar de comprar su incondicionalidad.
 

Para silenciar a quienes revelan la corrupción y los abusos del régimen, la ley prohíbe a personas naturales y jurídicas, la realización de “actividades de investigación privada”.
Así se pretende callar a periodistas y medios de comunicación independientes, a organizaciones de derechos humanos y otras organizaciones sociales y no gubernamentales, a los abogados, iglesias y hasta a estudiantes universitarios que realicen investigaciones que no sean del agrado policial. Se le entrega una gran mordaza a la familia gobernante para ser usada como instrumento de persecución política.   
 

A la vez, se trata de establecer que la única investigación legal y válida a ser presentada en los tribunales de justicia, será la de la Policía. Una persona acusada de un delito no podrá argumentar en su defensa los resultados de su propia investigación o peritaje, quedando en la indefensión. Con esta ley, se avala la conversión de cocaína en talco y todas las tropelías que se realizan desde algunas oficinas policiales para asegurar impunidad de culpables o para condenar a inocentes.  
 

La ley no servirá para bajar los delitos, el tráfico de drogas en los barrios y en los alrededores de las escuelas, la robadera en todas partes, el incremento de los asesinatos y femicidios, que hacen que el pueblo se sienta cada vez más inseguro en sus casas, calles y comunidades.
 

Esa ley no resuelve el abuso de autoridad y de la fuerza, que se ha convertido en una práctica policial bastante generalizada. Tampoco asegura el respeto a los derechos humanos de quienes caen presos y son recluidos en las celdas de las estaciones de policía, en las que el abuso sexual, las coimas, la violencia física, el hacinamiento y las condiciones inhumanas son cada vez más graves. La ley no eliminará la complicidad de la policía con grupos de choque y agentes oficialistas que le hacen la vida imposible a las familias en las comunidades. 
 

El pueblo nicaragüense quiere una Policía Nacional eficiente, respetuosa de los derechos humanos de todas y todos los nicaragüenses y vinculada a las necesidades de las comunidades.
 
Desde el MRS no avalamos, ni aprobamos una ley que transforma la Policía Nacional en policía orteguista, sin resolver los grandes desafíos institucionales y sociales de la institución.  Por esas razones, nuestros diputados en la Asamblea Nacional, votarán en contra de ese adefesio legal.

miércoles, 4 de junio de 2014

El gallopinto amenazado




Con gran sorpresa para el pueblo nicaragüense, el ministro de fomento, industria y comercio, con total tranquilidad nos recomendó consumir frijol negro, ya que los precios del frijol rojo están elevadísimos.

El ministro confunde su papel.  Los nicaragüenses no queremos que él sea nuestro nutricionista, sino que actúe frenando la especulación y el grave e imparable incremento de precios del frijol rojo, el mismo que comemos todos los días, el mismo con el que cocinamos nuestro gallopinto.

En esta Zona Naranja, en mayo de 2013, publicamos nuestra propuesta para apoyar a los productores de frijol rojo, advirtiendo que de seguirse el mismo camino, habría escasez del grano, lo que haría elevarse los precios al consumidor sin ganancia alguna para los productores. 

Y no es que seamos adivinos, pero era bastante sencillo prever lo que provocaría la actuación del gobierno.  Primero regó semilla de frijol negro y entregó muy poca de frijol rojo, para asegurar las exportaciones a Venezuela de la empresa Alba-alimentos, del conglomerado de la familia Ortega.

Se condicionó a los productores que si querían ser favorecidos con su participación en el programa Crisol, tendrían que sembrar frijol negro.  En consecuencia, la cosecha de frijol negro fue extraordinaria y la de frijol rojo fue muy baja.

A la hora de la cosecha, los agentes comerciales Albas y hasta ENABAS, salieron a comprar a precios regalados el frijol rojo, convirtiéndose así en los principales acopiadores, extorsionando a campesinos y campesinas.

El gobierno, convertido en agente oficioso del engranaje empresarial del Alba, es responsable directo de la caída de la producción de frijol rojo y su encarecimiento.

Esas mismas empresas son las acaparadoras actuales, y están haciendo tremendo negocio a costillas del pueblo. La libra de frijoles ya llegó a los 26 córdobas, cuando en diciembre podía encontrarse en diez.

Por su parte, ENABAS en lugar de jugar su papel de regulador de precios, se ha convertido en un especulador más, vendiendo caro lo que compró barato. 

Se entiende ahora, perfectamente, la recomendación del ministro.  No puede actuar contra los acaparadores y especuladores, negocios que dependen de la familia en el poder.  Entonces, lo más fácil es decir que dejemos de comer gallopinto con frijol rojo. 

Si la situación empeora, se pueden imaginar lo que saldrá a decir el ministro, los defectos que le encontrará al frijol rojo y las maravillosas virtudes que le hallará al frijol negro. No tenemos nada contra el frijol negro, pero exigimos que los funcionarios nos respeten y cumplan con su trabajo, que para eso les pagamos.