miércoles, 11 de febrero de 2015

La educación en crisis. Lo mismo de cada año.


El lunes recién pasado se inició el año escolar. Miles de niñas, niños y adolescentes acudieron a las escuelas, pero aproximadamente medio millón se quedó fuera de las aulas y es así desde hace muchos años.  Son en su mayoría niños y niñas del área rural y en la peor condición de pobreza.

Otros, unos 4,500 estudiantes de 39 comunidades de Nueva Guinea y El Tule, no asistieron a sus escuelas y salieron a protestar por la militarización e inseguridad en sus comunidades.

La educación es el tema del día, en especial cuando salen los magros resultados de los exámenes de admisión en las universidades.  Lo menos que podemos hacer es preocuparnos.  Desde 2007, la matrícula escolar viene descendiendo sin explicación alguna y la calidad, como lo sabemos todos, es deficiente.

El Estado de Nicaragua adquirió el compromiso con los Objetivos del Milenio para lograr la educacion primaria universal (97%) y una tasa neta de escolarización secundaria del 85%.  Ambas metas de cobertura no serán cumplidas.  En 2013 la tasa neta de primaria llegó al 89.1% y la de secundaria al 50.4%. De cada 10 niños y niñas que inician la primaria solamente 4 logran completarla en 6 años.

La situación de las escuelas es precaria: solo el 51.2% tiene agua potable y el 22.9% servicios sanitarios.  El presupuesto asignado a la educación básica no ha logrado pasar del 3% en relación al PIB.  Otros países, como Honduras destinan más del 6%.

Sin recursos no habrá capacidad de extender la cobertura y alcanzar calidad.  Pero también se requiere una buena conducción y rectoría de los procesos educativos. La ministra Raudez permanece ausente. Nadie responde por la dirección del MINED. Ni las metas de cobertura, ni las de calidad se podrán logran en esas condiciones.

Es necesaria una concertación nacional para lograr una educación más amplia y de mejor calidad.  El gobierno debería ocuparse menos en maquillar cifras y preocuparse de que no lleguemos al próximo año lamentando los resultados.

Asimismo, el gobierno debería atender el mensaje que están mandando padres y madres de familia, niños, niñas y adolescentes de Nueva Guinea y El Tule y responder con la desmilitarización de esas zonas para que puedan asistir a la escuela. Es su responsabilidad mínima.