miércoles, 6 de mayo de 2015

Por elecciones limpias y transparentes


A principios de esta semana, el presidente de las Asambleas de Dios, Rafael Arista, junto a otros pastores, dieron a conocer una carta pastoral en la que afirman que hay un clamor nacional pidiendo cambios en el sistema electoral para asegurar elecciones transparentes en noviembre de 2016.

Las Asambleas de Dios es la congregación evangélica más numerosa en el país con una notable presencia en el área rural.  Se suma así a la demanda realizada desde el año pasado por los obispos de la iglesia católica en una carta entregada a Ortega.

Como las iglesias, numerosas organizaciones de la sociedad civil se han expresado en el mismo sentido.

Para el MRS, la paz social y la estabilidad nacional requieren de procesos electorales transparentes y limpios, en los que el voto de cada nicaragüense cuente.

Creemos que los cambios necesarios en el sistema electoral deben comenzar por:
a) un proceso de cedulación universal, oportuno y sin discriminación alguna;
b) la depuración del padrón electoral que se sabe está contaminado con personas extranjeras, difuntos y menores de edad;
c) el restablecimiento de la personalidad jurídica al MRS y la UDC, confiscadas ilegalmente por el CSE;
d) cambios en la Ley Electoral para asegurar que exista una fiscalización del ejercicio del voto y que las mesas de votación no estén controladas por un solo partido;
e) plenas garantías para la libre organización y movilización política de la ciudadanía, desde ahora;
f) prohibición absoluta del uso de los recursos del Estado para la campaña del partido en el poder;
g) cambios en el Poder Electoral para integrarlo con personas honestas e independientes, que cumplan la ley;
h) inicio inmediato de un proceso de observación nacional e internacional para verificar que se creen y establezcan garantías al voto popular. 

Si queremos que nuestro voto realmente tenga valor y que sirva para colocar las bases para el establecimiento de una verdadera y profunda democracia con oportunidades en Nicaragua, tenemos que sumarnos todos a la demanda de garantías electorales, independientemente de nuestras simpatías políticas o de nuestra orientación ideológica. 

La lucha por elecciones limpias y transparentes es de interés de todos los nicaragüenses.