miércoles, 17 de junio de 2015

¡Alerta roja! La incapacidad del gobierno frente a las amenazas naturales

En las valoraciones mundiales sobre los efectos del cambio climático, Nicaragua está en los primeros lugares de la lista de países cuya vulnerabilidad es elevada.  Esa es una realidad conocida.

Sin embargo, año con año, la única acción "enérgica" del gobierno para gestionar el riesgo del país, es declarar "alerta roja" y hasta "alerta roja extrema" cuando ya pobladores y productores,  por lo general los más pobres, han sufrido daños severos en sus bienes, deteriorando más sus ya difíciles condiciones de vida.

Desde hace tiempo, hay abundantes estudios sobre las causas de las inundaciones sistemáticas y repetitivas de la ciudad de Managua. Hay decenas de propuestas de solución.  Pero, hasta ahora, ni el gobierno central, ni la alcaldía de la capital han actuado para enfrentar el problema desde sus raíces.  

Al contrario, el gobierno y la alcaldía han procedido en sentido inverso: en lugar de sembrar árboles de verdad en la cuenca sur de Managua, se han sembrado árboles de metal en planchas de concreto.

En lugar de evitar que la población se asiente en sitios inundables, el propio gobierno ha construido las "casas para el pueblo" en el peor de los lugares,  redamnificando a sus habitantes y botando la inversión realizada.

Al día de hoy, Prinzapolka se encuentra en "alerta amarilla" y dentro de poco también otras comunidades.  El año pasado, los municipios de la zona seca sufrieron los efectos de la sequía, que aún repercuten en la baja disponibilidad de agua segura para consumo humano.

Los productores del campo demandan que las instituciones informen sobre las previsiones del invierno a tiempo, de manera constante y con una buena difusión.  En respuesta, la vocera gubernamental es quien habla de si lloverá o no, en medio de un cúmulo de informaciones que nadie puede atender, ni retener.

Ocho años después de que Ortega se instaló en el poder, Nicaragua carece de un plan para gestionar el riesgo del cambio climático.

Hablamos de un plan que involucre a todo el país, al gobierno, la totalidad de las instituciones, las empresas, organizaciones de la sociedad civil, iglesias y comunidades, para prevenir, enfrentar y mitigar las consecuencias del cambio climático. 

Está claro que este gobierno ya mostró todo su arsenal de respuestas y evidencia una relevante incapacidad para gestionar circunstancias tan complejas como las actuales.

Así que cada vez que decreta una "alerta roja" debemos entender que está confesando su fracaso, luego de ocho años en el poder.