miércoles, 19 de agosto de 2015

El Niño llegó: ¿Y el gobierno?


Las agencias internacionales que miden los asuntos climáticos han advertido que el fenómeno de El Niño podría prolongarse hasta el próximo año y ser el peor en 65 años.   En Nicaragua, el año pasado, la sequía causó grandes pérdidas a los pequeños productores, en especial del llamado "corredor seco", el más vulnerable frente a estos eventos.

En lo que va de este invierno de lluvias irregulares, ya se ha acumulado un nivel de daño entre productores de diversa magnitud y rubro.  El gobierno no ha presentado datos oficiales o estimaciones sobre el impacto de la sequía, el actual y el probable, de acuerdo a las proyecciones meteorológicas.   Hay un deliberado silencio en torno al problema, como si tapar la información fuese la manera adecuada de enfrentarlo.

Junto a la ausencia crónica de información, hay una falta de políticas públicas y de plan de acción por parte del gobierno.  No se informa, ni se orienta a los productores, ni se han creado las condiciones para apoyarlos para enfrentar la coyuntura, ni para hacer los cambios estructurales en la producción que les permitirán manejar las probables y anunciadas adversidades futuras.

El gobierno sigue careciendo de un programa orientado a generalizar la instalación de sistemas de riego eficientes y de cosechas de agua, que asegure el suministro de semillas e insumos y disemine información técnica de interés de los productores frente a estos problemas.

Peor aún, la única institución financiera pública, el Banco Produzcamos, está siendo privatizado y en poco tiempo lo que puede esperarse es que desaparezcan los fondos de financiamiento a los pequeños y medianos productores agropecuarios, que no aseguren la rentabilidad deseada por sus nuevos propietarios.

Los fondos procedentes de la cooperación venezolana pudieron haberse utilizado para preparar el sector agropecuario nacional y posicionarlo mejor, pero fueron dilapidados como dinero de bolsillo por la familia en el poder.

La sequía del año pasado, de este año o del próximo, representa la amenaza más grave para la seguridad alimentaria de los nicaragüenses y debe ser manejada como tal, con responsabilidad y eficiencia, sin sectarismo partidario, por las instituciones correspondientes.

Es indispensable como acciones de emergencia:

1. Que el MAG presente una estimación de las pérdidas de este invierno en los distintos municipios del país.

2. Elaborar y ejecutar un programa de acción para apoyar a los productores que ya están atravesando dificultades extraordinarias a causa de la irregularidad del invierno.

3. La elaboración y ejecución de un programa de instalación de sistemas de riego para pequeños productores, en especial en el corredor seco.  Esto incluye la asignación de fondos de emergencia del presupuesto nacional.

4. La estimación del daño nutricional que puede producirse en los municipios más afectados y la ejecución de acciones de control y para paliar la situación, en especial de niñas y niños.

5. Información por parte de las instituciones correspondientes, de las características esperadas para el resto del invierno, con recomendaciones periódicas y sistemáticas a los productores.

6. La determinación de los puntos críticos vulnerables por inundaciones y la preparación de las comunidades y barrios para tal fin.

El MRS seguirá demandando que el gobierno adopte una actitud responsable y dinámica en relación a las consecuencias del cambio climático en general y del fenómeno El Niño, en particular.

De igual forma, continuaremos haciendo propuestas para que productoras y productores puedan elevar su capacidad y mejorar su condición de vida y para que el pueblo nicaragüense pueda tener seguridad en el suministro de alimentos de calidad a precio justo.