sábado, 29 de agosto de 2015

Los precios de los combustibles deben bajar.



Desde junio del año pasado ha venido bajando el precio internacional del petróleo.  En Nicaragua, sin embargo, los nicaragüenses aún pagamos precios del diesel y la gasolina de los más altos de Centroamérica.

Desde el 5 de enero hasta el 13 de julio de 2015, el precio, en córdobas,  de la gasolina regular se incrementó en 28.4% y el de la gasolina super en 32.3%.   Mientras tanto, el diesel subió en 4.1% y el kerosene en 1.8% en el mismo período.

Los nicaragüenses no estamos siendo beneficiados por el descenso del precio del petróleo.  Las tarifas del transporte público interurbano y selectivo de taxis, se han elevado y la energía eléctrica sigue siendo costosa, afectando la economía familiar, la producción y los negocios.

La manera en que se determina el precio de los combustibles no es conocido por la ciudadanía y una parte importante de las empresas que manejan su importación y distribución están en manos de la familia gobernante quienes sacan millonarias ganancias a costa de nuestros bolsillos. 

Es por esas razones que el día de ayer el Grupo Parlamentario del MRS introdujo en la Secretaría de la Asamblea Nacional un proyecto de ley para que la forma de calcular los precios de los combustibles sea conocida y transparente, y tome en consideración las fluctuaciones de los precios internacionales.

El proyecto se llama Ley para transparentar la formación de los precios de los derivados del petróleo en defensa de los consumidores y pretende establecer el sistema de precios de paridad de importación que se utiliza en otros países latinoamericanos, entre ellos Colombia, Honduras, El Salvador, República Dominicana, Perú, Chile y Panamá.

Con esa ley, los nicaragüenses podremos tener los beneficios derivados del descenso de los precios del petróleo, mejorando nuestra capacidad adquisitiva y el rendimiento de nuestros ingresos.