miércoles, 28 de octubre de 2015

Marcha campesina demostró que ¡Si se puede!


Después de más de 24 horas de haber salido de sus comunidades, al mediodía de ayer, miles de campesinos y campesinas llegaron a Managua a encontrarse con miles de personas que los esperaban en la carretera norte, desde las siete de la mañana.  En ese momento, la marcha nacional convocada por el Consejo de Defensa de las Tierras, Lago y Soberanía, para demandar la derogación de la Ley 840 del canal ya era un rotundo éxito.

Contra viento y marea, miles de nicaragüenses hicieron uso de su derecho a manifestarse cívicamente, sin caer en las trampas y provocaciones del régimen, sin doblegarse, sin rendirse.  Queda claro, después de 52 marchas cívicas realizadas en todo el país,  en casi tres años,  que la estafa canalera cuenta con una férrea oposición de campesinas y campesinos que no permitirán ser expropiados y que se liquiden sus comunidades.  La marcha de ayer, mostró al resto del país y al mundo esa verdad que el régimen pretende ocultar.

La estrategia de represión, coerción, terror, desinformación y provocación que el régimen de Ortega había montado fracasó estrepitosamente. Frente a eso, la frustración de las fuerzas de delincuentes motorizados auxiliados por la Policía, reaccionó golpeando algunos jóvenes, incluyendo a una muchacha embarazada trabajadora de un local cercano, persiguiendo y sitiando a otros ciudadanos que fueron auxiliados por los vecinos.

El régimen mostró su aislamiento y su debilidad. Actuando como enemigo de todos, registró buses y vehículos particulares, obligó a los empleados públicos de Managua a “rotondear” en tres turnos, sacó estudiantes de las escuelas, movilizó empleados públicos de ciudades cercanas a la capital, uso todos los recursos públicos a la mano, quedando en evidencia que este es un régimen cuya capacidad de convocatoria se construye sobre la amenaza del despido a quienes trabajan en el Estado.  Ese era el grueso de la contramarcha.

La Policía Nacional fue también una gran perdedora de la jornada.  Otra vez, los más altos oficiales de la Policía, que pueden verse en los videos publicados, se encargaron de hacer que la institución juegue el papel de fuerza de seguridad privada, movilizada para tratar de aplacar el miedo de la familia Ortega a la movilización cívica del pueblo.  La institución contó con todos los recursos, mismos que nunca están disponibles para proteger barrios y comunidades.  El colapso de la credibilidad de la Policía es completo, pero todavía están a tiempo de tomar el camino de la Constitución y de las leyes.

La marcha nacional mostró que si se puede comenzar a cambiar las cosas en Nicaragua y que podemos hacerlo con unidad, con lucha cívica, con decisión.