miércoles, 25 de febrero de 2015

Elecciones limpias para construir una Nicaragua en paz y prosperidad



Hace 25 años, un 25 de febrero de 1990, se realizaron unas elecciones históricas.  El pueblo nicaragüense se encontraba dividido y la polarización política era dominante.  El país estaba acosado por la agresión del gobierno de los Estados Unidos y miles de nicaragüenses estaban involucrados en una guerra que se había prolongado durante años.

En un esfuerzo patriótico y nacional, el gobierno revolucionario y la Resistencia Nicaragüense acordaron despejar el camino para la paz, la reconciliación y la reconstrucción del país.  Toda injerencia extranjera sería alejada y se realizarían unas elecciones para dirimir las diferencias políticas e ideológicas.

Con un Consejo Supremo Electoral presidido por el Dr. Mariano Fiallos O., se desarrolló un proceso electoral competitivo, con libre participación de los partidos políticos y del pueblo nicaragüense que fue a votar masivamente por la opción de su preferencia.  El resultado favoreció a la oposición y el gobierno revolucionario entregó el poder dos meses más tarde.

Así se sentaron las bases de la paz, el desarme, la desmovilización y la reconciliación nacional.  

Veinticinco años después, los nicaragüenses estamos nuevamente en una situación de polarización política causada por la repetición de fraudes electorales desde 2006, el abuso de poder,  la liquidación del Estado de Derecho y la institucionalidad, el uso de la violencia pandilleril contra la oposición,  la alineación partidista del Ejército y la Policía que han dejado de cumplir con su misión nacional para convertirse en instrumentos del poder establecido. 

La mayoría del pueblo nicaragüense es discriminada por el orteguismo.  El maltrato, la humillación, la intolerancia, el régimen de control, abuso y corrupción se ha establecido en todas las comunidades y barrios de Nicaragua.   

Las personas en la ciudad y en el campo ven amenazadas sus propiedades, su trabajo, su fuente de ingresos y sus comunidades por los intereses políticos y económicos de la familia en el poder y de sus seguidores.   

La soberanía nacional y recursos naturales de toda Nicaragua se encuentran amenazadas ante la espuria concesión canalera. 

Hay grupos de rearmados en las zonas montañosas con motivación política.  La inestabilidad social y la inseguridad son padecidas por el campesinado nicaragüense.

El año próximo, 2016, deben realizarse elecciones nacionales y en 2017, elecciones municipales.  El pueblo nicaragüense quiere decidir su destino. El pueblo nicaragüense demanda poder expresarse, movilizarse y organizarse libremente en el partido que desee y votar libremente por la opción política que le parezca más apropiada.  Esos derechos han sido confiscados por la familia Ortega desde su ascenso al poder en 2007.

Pero todavía es tiempo para Nicaragua.   

Hay una oportunidad para construir una Nicaragua en paz y prosperidad.  Y esa oportunidad comienza con un proceso electoral sin exclusiones ni ventajismo y con la realización de elecciones limpias, transparentes y competitivas. 

Diferentes sectores, incluyendo la Conferencia Episcopal han establecido las condiciones mínimas. Nosotros respaldamos y suscribimos esas demandas.

Unas elecciones limpias y transparentes, hace 25 años, fueron capaces de terminar la guerra y abrir las puertas a la paz.  Unas elecciones limpias y transparentes en noviembre de 2016 serán capaces de volver a colocar a Nicaragua en la senda de la paz y la estabilidad,  condiciones indispensables para un desarrollo integral con una prosperidad que alcance a todos los nicaragüenses sin distinción.  

En el MRS creemos que en este momento es imperativo para todas las fuerzas políticas y sociales,  luchar por elecciones limpias y transparentes, más allá de las diferencias de cada quien y de sus intereses particulares. El MRS se encuentra en esa labor. Es el momento de poner manos a la obra para reconstruir la esperanza en Nicaragua.  

Managua, 24 de febrero de 2015

miércoles, 18 de febrero de 2015

Nicaragua: ¿Un país o un paisaje?



El 21 de febrero próximo se cumplen 81 años del asesinato del general Augusto C. Sandino.  Los desafíos actuales de Nicaragua subrayan la vigencia de su pensamiento y su ejemplo.

Sandino reivindicaba la necesaria existencia de Nicaragua como un país soberano en el cual los nicaragüenses pudiesen tomar sus decisiones para mejorar su condición.

En la situación actual del país, una empresa china, HKND, posee poder casi absoluto sobre las instituciones nacionales, gobierno, policía y ejército operan como servidores contratados, prestos a cumplir con sus demandas, no importando los medios a los que tengan que recurrir para satisfacerlas.

Una empresa extranjera, con un dudoso proyecto, ha obtenido una concesión que le otorga poder total sobre una porción del territorio nacional.  Esa empresa no paga ni pagará ningún servicio, ningún impuesto, ninguna tasa, absolutamente nada a Nicaragua.  El país no  percibirá utilidad alguna.  Y se argumenta que eso es bueno por que creará empleos.

En contraste, numerosas empresas nacionales, grandes, pequeñas y medianas, han realizado un importante esfuerzo de impulsar la economía nacional, crean decenas de miles de empleo, sin contar con privilegio alguno.

De igual forma, un buen número de empresas extranjeras se han acogido a la legislación nicaragüense para realizar sus inversiones.  Un país con un gobierno nacional, debería otorgar iguales oportunidades a nacionales y extranjeros.

Cualquier nicaragüense tiene derecho a preguntarse, ¿cuál es la razón por la que se otorgan concesiones especialísimas a empresas extranjeras, muy por encima de las que se entregan a nacionales y en no pocos casos para competir con ventaja sobre los nicaragüenses?.

¿Cuál es la razón por la que la propiedad de campesinos es menos valiosa que la ambición de una empresa extranjera? ¿Tiene más derechos Wang Jing que los habitantes de Punta Gorda, El Tule, Nueva Guinea, Juigalpa o Rivas?

El inconstitucional Ortega se reune, sin dilación, con el ministro de defensa ruso.  Los campesinos de la proyectada zona canalera han realizado unas 30 marchas y no han podido lograr que se les escuche, se les atienda, se les respete.  La única respuesta que han tenido es la militarización de sus comunidades y la amenaza de despojarlos de sus propiedades.

A los que se comportan así, es a quienes Sandino llamaba "vendepatrias".  Los que ven a Nicaragua como un paisaje a entregar, a vender, a regalar, a transar, no un país con ciudadanos y ciudadanas de pleno derecho.

81 años después de haber sido asesinado, Sandino es apuñalado, siempre en los alrededores de una casa presidencial, ahora la de Ortega.

Pero siempre revive en los valles y montañas, en los caseríos y calles de todas las ciudades, reivindicando el derecho a tener patria libre, independiente, soberana, digna. 

miércoles, 11 de febrero de 2015

La educación en crisis. Lo mismo de cada año.


El lunes recién pasado se inició el año escolar. Miles de niñas, niños y adolescentes acudieron a las escuelas, pero aproximadamente medio millón se quedó fuera de las aulas y es así desde hace muchos años.  Son en su mayoría niños y niñas del área rural y en la peor condición de pobreza.

Otros, unos 4,500 estudiantes de 39 comunidades de Nueva Guinea y El Tule, no asistieron a sus escuelas y salieron a protestar por la militarización e inseguridad en sus comunidades.

La educación es el tema del día, en especial cuando salen los magros resultados de los exámenes de admisión en las universidades.  Lo menos que podemos hacer es preocuparnos.  Desde 2007, la matrícula escolar viene descendiendo sin explicación alguna y la calidad, como lo sabemos todos, es deficiente.

El Estado de Nicaragua adquirió el compromiso con los Objetivos del Milenio para lograr la educacion primaria universal (97%) y una tasa neta de escolarización secundaria del 85%.  Ambas metas de cobertura no serán cumplidas.  En 2013 la tasa neta de primaria llegó al 89.1% y la de secundaria al 50.4%. De cada 10 niños y niñas que inician la primaria solamente 4 logran completarla en 6 años.

La situación de las escuelas es precaria: solo el 51.2% tiene agua potable y el 22.9% servicios sanitarios.  El presupuesto asignado a la educación básica no ha logrado pasar del 3% en relación al PIB.  Otros países, como Honduras destinan más del 6%.

Sin recursos no habrá capacidad de extender la cobertura y alcanzar calidad.  Pero también se requiere una buena conducción y rectoría de los procesos educativos. La ministra Raudez permanece ausente. Nadie responde por la dirección del MINED. Ni las metas de cobertura, ni las de calidad se podrán logran en esas condiciones.

Es necesaria una concertación nacional para lograr una educación más amplia y de mejor calidad.  El gobierno debería ocuparse menos en maquillar cifras y preocuparse de que no lleguemos al próximo año lamentando los resultados.

Asimismo, el gobierno debería atender el mensaje que están mandando padres y madres de familia, niños, niñas y adolescentes de Nueva Guinea y El Tule y responder con la desmilitarización de esas zonas para que puedan asistir a la escuela. Es su responsabilidad mínima.