miércoles, 29 de abril de 2015

¿Y el agua?


El año pasado, la sequía causada por el fenómeno de El Niño, afectó a más de 200,000 personas de comunidades de todo el país, en especial de la llamada zona seca.

Ya desde entonces se habló del daño que estaba causando a las fuentes de agua: pozos, corrientes superficiales y subterráneas. Y también se alertó sobre los problemas que podía causar a la disponibilidad de agua para consumo de las familias.

El agua escasea cada vez más en las ciudades y en el campo.  Miles de familias tienen que levantarse a media noche a recoger agua para sus necesidades esenciales, otras comunidades reciben agua solo algunas veces a la semana y en otras, falta por completo.  Se trata de una crisis social.

Ya las agencias internacionales han anunciado la posibilidad de que se repita El Niño, aunque moderado traerá menos lluvia. Es decir, no habrá alivio para las fuentes de agua.

Es preocupante que todo esto esté pasando frente a los ojos del gobierno, de las alcaldías municipales, de las instituciones correspondientes sin que se vea que actúan en alguna medida.  No vemos a ninguna institución enfrentando seriamente el problema.

Es urgente orientar a los productores, a los campesinos sobre cómo enfrentar un invierno irregular, cómo trabajar sistemas de riego artesanales que garanticen un uso eficiente del agua disponible.

Por otra parte, es también urgente que las instituciones correspondientes tomen acciones para organizar sistemas de abastecimiento de agua potable a las familias, barrios y comunidades que aseguren el suministro regular y adecuado a sus necesidades esenciales.

Aún estamos a tiempo para evitar daños adicionales en las familias y en la producción.  Una actuación gubernamental responsable que convoque a los gremios,  organizaciones no gubernamentales y comunitarias, sin distingos, podría ser de extraordinaria utilidad en la situación actual.

El gobierno tiene la palabra.