jueves, 17 de diciembre de 2015

El fallo de la Corte Internacional de Justicia, una lección y una oportunidad


El día de ayer la Corte Internacional de Justicia de La Haya dictó una sentencia sobre el conflicto planteado entre Costa Rica y Nicaragua desde el año 2010, en torno a derechos territoriales, de navegación y dragado del Río San Juan.  Como se sabe, la resolución de ese tribunal fue completamente desfavorable para nuestro país.  De acuerdo a la Corte, Nicaragua violó la soberanía costarricense, restringió ilegalmente el derecho de navegación de Costa Rica y causó daños a ese país, por los que deberá pagar una indemnización. La Corte argumentó que Nicaragua no presentó pruebas suficientes, ni convincentes, para demostrar sus acusaciones contra Costa Rica.

El MRS desde el inicio de este conflicto, planteó la necesidad de reactivar la Comisión Binacional y de convocar a un grupo de peritos especializados para determinar los asuntos limítrofes pendientes con Costa Rica. Sin embargo, el gobierno del inconstitucional Ortega optó por la política de la bravuconería y la confrontación, llevando el caso a la Corte de Justicia y tensionando las relaciones con Costa Rica.  

El fallo de la Corte Internacional de Justicia muestra con claridad el fracaso de la política exterior del gobierno actual con nuestra vecina Costa Rica, uno de cuyos últimos  extremos ha sido el de impedir el paso de los migrantes cubanos hacia su destino causando una seria crisis humanitaria. En el conflicto con Costa Rica, el gobierno actuó de manera engañosa e irresponsable con el pueblo nicaragüense y las consecuencias están ahora a la vista. Nicaragua ha sufrido daños y deberá pagar mucho dinero por el aventurerismo de quienes gobiernan al país.

La política de Ortega de estimular conflictos con Costa Rica debe cesar. La política confrontativa del gobierno nicaragüense no ha sido impulsada para defender la soberanía nacional, misma que ha entregado  a una empresa china, sin recato alguno; sino que ha tenido como único objetivo distraer la atención de los nicaragüenses de los grandes problemas que nos aquejan.

Por respeto al pueblo nicaragüense, el inconstitucional Ortega está obligado a rendir cuentas ante el pueblo nicaragüense por los daños causados, los adversos resultados de la sentencia y el costo económico de su aventura. 

Para el MRS, las relaciones amistosas y cercanas con nuestros vecinos centroamericanos siempre serán una prioridad de Nicaragua y los nicaragüenses.  Con Costa Rica nos unen vínculos históricos y humanos.  Miles de nicaragüenses viven y trabajan en ese país y requieren de la más elevada atención gubernamental.

La sentencia de La Haya abre una oportunidad de hacer bien las cosas.  Desde el MRS, proponemos la inmediata reactivación de la Comisión Binacional para resolver los asuntos de interés de ambos países, mediante el diálogo y el entendimiento responsable.  

Managua, 17 de diciembre de 2015