miércoles, 27 de abril de 2016

¡Tanques de agua si, de guerra no!

Desde Rusia han llegado las noticias de que el gobierno ha comprado 50 tanques de guerra rusos y pagará por ellos, 80 millones de dólares.  

Cada nicaragüense que ha conocido la información, ha tomado papel y lápiz para sacar la cuenta de cuánto representa esa cifra:  unos 320,000 salarios de maestros y maestras; 80 equipos modernos de radioterapia para tratar a personas con cáncer; unas 15,000 viviendas populares; 30,000 créditos para equipar con micro riego a igual cantidad de productores; la compra de unos 160 millones de arbolitos en vivero para ser sembrados; la reparación de hospitales y escuelas; el equipamiento a los educadores; miles de tanques de agua para que las familias de la zona seca puedan acopiar para su consumo. En fin, en las redes sociales, se pueden ver las equivalencias que cada quien ha hecho. 

Y es que en un país tan pobre como Nicaragua, que enfrenta una crisis ambiental severa, hambre en las zonas secas, disminución de los ingresos de los campesinos, desempleo, despale y deforestación y crisis en las fuentes de agua, un gasto de esa naturaleza es obsceno.  Al igual que lo son los centenares de árboles de lata que se han instalado en Managua, el despilfarro en la publicidad oficialista, el gigantesco entramado de empresas que la familia Ortega ha construido con la corrupción en torno a los fondos venezolanos y el tráfico de adopciones.

Está claro, entonces, que el régimen es ajeno a las necesidades de los nicaragüenses, a la aspiración que los nicaragüenses tenemos de mejorar la atención de salud en los hospitales, la calidad de la educación pública,  el suministro de agua,  el cuido y reforestación de los bosques.   

En la compra de tanques de guerra, hay que hacerse otra pregunta obligada.  ¿Para qué guerra se prepara Ortega?   Por que cualquiera sabe que los tanques no sirven para custodiar el mar territorial como podría hacerlo un barco, ni para auxiliar a la población en caso de desastres naturales como lo podría hacer un helicóptero.  Tampoco los tanques de guerra pueden ser desplegados en la cordillera de Dipilto, fronteriza con Honduras.  

Entonces, ¿para qué servirán esos tanques de guerra?  Ortega y el Ejército están obligados a dar una explicación clara y diáfana sobre este asunto.  De igual forma, ambos deberán rendir cuenta por las ejecuciones sumarias que, como la del campesino Andrés Cerrato, se realizan en las montañas del norte y centro del país.     

La compra de esos tanques de guerra debe ser cancelada de inmediato.  Ortega y el Ejército están obligados a explicar en detalle al pueblo nicaragüense, sobre ésta y cualquier otra transacción de compra de equipos de guerra.

Nuestros diputados en la Asamblea Nacional, haciéndose eco de la irritación e indignación nacional, demandaran esas explicaciones. Asimismo, solicitarán la comparecencia del jefe del Ejército para que rinda cuentas de la conducta de la institución militar en relación a las violaciones a los derechos humanos de los nicaragüenses que se están suscitando en el país.