miércoles, 26 de octubre de 2016

La movilización continúa: #NoHayPorQuienVotar


Como se puede ver arriba, en el afiche, en los próximos días continuarán las movilizaciones en distintos lugares del país expresando el rechazo popular al circo electoral y la voluntad de la mayoría de los nicaragüenses de no ir a votar.

Ha sido, justamente, la manifiesta decisión de los nicaragüenses de declarar ilegal e ilegítimo el proceso electoral y sus resultados, lo que ha obligado a Ortega a establecer una mesa de diálogo con la OEA. 

Ortega. primero llamó sinvergüenza y agente del imperialismo yanqui a la OEA y, luego organizó una conspiración para destituir a su Secretario General Luis Almagro.  Ahora, en la sin remedio, ha solicitado sentarse en un "intercambio" con él para discutir, lo que pretendía evitar, el informe elaborado por la OEA sobre el proceso electoral nicaragüense.  Y, ya se sabe, el diálogo tiene un plazo de noventa días para ver resultados.  

Más aún, Ortega en el primer acuerdo con la Secretaría General de la OEA, firmó una ratificación de su obligaciones con los instrumentos del sistema interamericano, que incluyen la Carta Democrática, los relativos a la corrupción, las recomendaciones de la CIDH y los mandatos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, todos además, parte del texto constitucional nicaragüense. Las deudas del régimen de Ortega con esos compromisos son amplias y abundantes. 

Más allá de los intereses específicos del Secretario General de la OEA y al gobierno de Ortega, que tratará de ganar tiempo, la oposición, aglutinada en el Frente Amplio y en otras expresiones locales y nacionales, seguimos demandando la convocatoria a nuevas elecciones, con plenas garantías, pluralismo y observación nacional e internacional.

En Nicaragua habrán nuevas elecciones limpias, transparentes y competitivas.  Esa es una realidad, como lo es el hecho que la instalación de un régimen de partido único por parte de Ortega, está absolutamente condenado al fracaso.

El régimen ya es responsable de la inestabilidad política nacional, del alejamiento de los inversionistas extranjeros, del desempleo y la mala condición de vida de los nicaragüenses.

El régimen es responsable de haber entronizado la marginación, la discriminación, la humillación de la mayoría de los nicaragüenses que sufrimos los abusos de las instituciones públicas, la falta de justicia, la corrupción, el hostigamiento continuo y la represión de los agentes orteguistas.    

Si Ortega mueve sus piezas para ganar tiempo, sin voluntad alguna de corregir el rumbo hacia la democratización del país, estará desperdiciado una importante oportunidad.

Nos corresponde como pueblo actuar ahora para llevar a Nicaragua por un camino de democracia y oportunidades.  Eso es lo que dicen los plantones, las marchas, las protestas en todo el país.