sábado, 30 de julio de 2016

Ortega impone régimen de partido único


MRS seguirá luchando por libertad y democracia

​El Consejo Supremo Electoral, bajo el control y por órdenes de Daniel Ortega, ha destituido de sus cargos de manera antojadiza e ilegal, a los diputados y diputadas de la única bancada opositora en la Asamblea Nacional, electos de forma legal y legítima por el pueblo de Nicaragua en las elecciones de 2011.

Esta destitución es un nuevo zarpazo para liquidar por completo el pluralismo político y hacer desaparecer las voces opositoras en el parlamento y en las instituciones públicas, que han jugado un papel relevante denunciando permanentemente los abusos de poder de Ortega y haciendo propuestas consistentes en defensa de los derechos políticos, sociales y económicos del pueblo nicaragüense.

Ortega, no pudo ni doblegar, ni comprar a la oposición política representada por los diputados, dejando claro su proyecto de régimen de partido único, tal como lo advirtiera la Conferencia Episcopal recientemente. Ese modelo de partido único amenaza a todos y cada uno de los nicaragüenses que no se manifiesten alineados con la política orteguista.

Los espacios institucionales se han cerrado para la oposición y para el pueblo.  En la Asamblea Nacional, víctima de este golpe de Estado en marcha,  solamente quedará la bancada orteguista y sus subordinados, los mismos que han frenado la derogación de la Ley 840 del canal y que mantienen engavetadas las leyes que podrían beneficiar a militares retirados y combatientes, las que podrían disminuir el precio de los  y la energía eléctrica, las que dignificarían el trabajo de los empleados y funcionarios públicos, policías y soldados.

Eso es lo que Ortega quiere impedir.  Quiere que no se escuchen voces en la Asamblea Nacional mostrando su mal gobierno y su falta de voluntad para resolver los grandes problemas de los nicaragüenses.

Denunciamos el fraude electoral en marcha y la farsa electoral en que se han convertido las elecciones.

 Denunciamos el proyecto de instalar por completo un régimen de partido único en Nicaragua, que pretende acabar con todas las organizaciones, instituciones, proyectos y expresiones fuera de su modelo y de su dominio.

El MRS se enorgullece de contar con diputados honestos, íntegros y decididos a trabajar por todos los nicaragüenses.

Nos enorgullece que sean firmes defensores de los derechos políticos, económicos y sociales del pueblo.

Nos enorgullece que no tengan precio, ni se dobleguen ante las amenazas y  del poder establecido.

El proyecto autoritario y dictatorial de Ortega, continuará encontrando en el MRS, en las renovadoras y renovadores, una muralla a sus propósitos.  Si nuestra voz no se podrá escuchar en las instituciones, redoblaremos nuestra presencia en las calles.

El MRS continuará acompañando al pueblo, a todos los sectores sociales, en la demanda de sus justas reivindicaciones.

El MRS continuará luchando por las libertades y derechos políticos y cívicos de los nicaragüenses, fortaleciendo la unidad con el resto de la verdadera oposición.

El MRS continuará luchando para que podamos construir una Nicaragua linda para todos y todas, con oportunidades, progreso, solidaridad, democracia y soberanía.

Managua, 29 de julio de 2016

miércoles, 27 de julio de 2016

Ortega es incapaz de gobernar


En las últimas semanas, la cantidad de personas enfermas con zika, chincungunya y dengue se ha incrementado hasta convertirse en una verdadera epidemia que ha colapsado la capacidad de atención del sistema de salud,  A los enormes problemas de falta de recursos y personal en las unidades de salud, a la falta de seguridad de pacientes e incluso recién nacidos, se suma ahora la "movilización" de trabajadores bajo la dirección del sindicato oficialista Fetsalud, para defender a una de las acusadas por el robo de un niño realizado en complicidad con trabajadores del Hospital Alemán.  

La incapacidad del gobierno para enfrentar los severos problemas de salud pública está quedando de manifiesto.  El sistema de salud es prisionero de la lucha entre facciones del orteguismo. Mientras tanto, las personas enfermas sufren esperando atención.

El gobierno maneja con su habitual secretismo la situación de salud de la población, tratando de ocultar la realidad, llegando a extremos de obstaculizar y rechazar la presencia de medios de comunicación en las unidades de salud y de acusar de espías a cualquier ciudadano o trabajador de salud que la divulgue. Todo, para no afectar la imagen gubernamental.

La negación a ver la realidad es la conducta habitual del régimen.  En su discurso del 19 de julio, el candidato único Ortega, omitió mencionar los graves problemas del pueblo nicaragüense, tales como el desempleo, el alto costo de la vida, los bajos salarios, la falta de oportunidades, las deficiencias de la educación nacional y la crisis de la salud pública. Un Ortega desorientado, no ofreció ilusiones, ni fantasías y, por supuesto, tampoco ofreció soluciones a los problemas nacionales.

Su única alusión a un asunto concreto, fue lo relativo a los excombatientes.  Reconoció que no se les ha cumplido la ley, pero culpó a unos problemas presupuestarios de los que nunca nadie ha hablado. La verdad es que, mientras Ortega se convertía en el millonario más grande de Nicaragua, los excombatientes, desmovilizados del Ejército, la Resistencia y militares en retiro han estado demandando que se cumplan sus derechos, sin ser escuchados.  Seguramente con una parte pequeña del dinero acumulado por la corrupción de la familia Ortega, o de lo despilfarrado en arbolatas y actos, se podrían resolver con facilidad, esas demandas.

Justamente, de ese barco es que se bajó el grupo fundador del MRS, al constatar que no era posible rectificar su rumbo.  De ese barco comandado por quien pretende establecer una nueva dictadura, es que se bajó Herty Lewites y miles de legítimos y consecuentes sandinistas, que permanecen apegados a los principios de democracia, justicia social y soberanía que levantó Sandino y que miles de nicaragüenses rubricaron con su sangre.  

El comandante de ese barco que se hunde en la corrupción y la ignominia, es el mismo personaje rabioso y descontrolado, que el 19 de julio, solamente pudo ofrecer odio, ataques, epítetos y amenazas. La orfandad de propuestas, el discurso vacío, la corrupción generalizada, la represión, la incapacidad de enfrentar los problemas de los nicaragüenses, es lo que caracteriza al régimen de Ortega.

Su aislamiento, del que se quejó amargamente, y el rechazo de la mayoría son las razones por las que confiscó el derecho del pueblo a cambiar gobierno, robándose con anticipación las elecciones y convirtiéndolas en una farsa, en un circo.  Por eso, cada vez más nicaragüenses rechazamos la farsa electoral y expresamos nuestra voluntad de no participar en ella.  Protestaremos hasta lograr que se realicen verdaderas elecciones limpias, transparentes, competitivas y con observación internacional. Con la certeza, que en unas elecciones verdaderas, el barco de Ortega se hundirá por completo. 

domingo, 17 de julio de 2016

Con decisión, fortaleza y esperanza podemos lograr una Nicaragua linda


Hace 37 años huyó el tirano Somoza, expulsado del poder por la fortaleza y la decisión del pueblo nicaragüense que, con esperanza, inició la construcción de una Nicaragua libre, el sueño de varias generaciones de nicaragüenses que lucharon y murieron por ella.

Hoy, estamos ante el poder de una nueva familia corrupta y vendepatria, que nos mantiene en la pobreza, confisca nuestros derechos y libertades, humilla y discrimina a la mayoría de los nicaragüenses, amenaza la vida de comunidades campesinas e indígenas, se enriquece acabando con nuestros bosques y entregando nuestros recursos naturales, propaga la impunidad, la injusticia y la inseguridad.         

Los nicaragüenses de hoy, tenemos el reto de tomar en nuestras manos el presente para abrir las puertas a un futuro distinto, a la construcción de una Nicaragua con oportunidades, progreso, solidaridad, democracia y soberanía. 

Podemos lograr una Nicaragua con oportunidades para que cada quien pueda mejorar su vida, para que cada familia pueda superarse y vivir con dignidad, con oportunidades de empleo y educación, de salud y vivienda dignas, de bienestar social.  

Queremos lograr una Nicaragua con progreso en la que podamos trabajar y producir en paz, con respeto y apoyo, con estímulos y libertad.  Una Nicaragua verde, con protección de nuestros recursos naturales, bosques, lagos y ríos.  

Podemos lograr una Nicaragua con verdadera solidaridad, con ayuda para quienes la necesiten para que ningún nicaragüense tenga que vivir en la pobreza, para que ningún nicaragüense tenga que sufrir marginación de ningún tipo.

Queremos una Nicaragua democrática, donde todos tengamos libertad de pensar, de expresar nuestras opiniones, de luchar por nuestros derechos y reivindicaciones, sin represión, sin amenazas de despido, sin persecución, ni hostigamiento policial.  Una Nicaragua donde haya justicia y seguridad, en la que podamos decidir cada día y en todo tiempo, sobre nuestros intereses como nicaragüenses.   

Soñamos con una Nicaragua soberana, libre de la amenaza que representa la ley 840, que pretende arrebatar sus tierras a los campesinos y pueblos indígenas, destruir nuestro lago y nuestros bosques, para enriquecer a una empresa extranjera.  Una Nicaragua que no esté entregada a los intereses de ninguna empresa o de ningún país extranjero.   

Una Nicaragua con oportunidades, progreso, solidaridad, democracia y soberanía es el objetivo del MRS y nuestro más sólido compromiso.

Para lograr un cambio en Nicaragua, nos habíamos preparamos para​ ir a las elecciones ​con la Coalición Nacional por la Democracia, pero el régimen de Ortega ha vuelto a realizar un enorme fraude: no hay cedulación para todos, ni observación internacional.  A los verdaderos opositores se nos ha impedido la participación
​. 
 El régimen controla desde ya toda la estructura electoral para confiscar nuestros votos y cuenta con un grupo de partidos “zancudos” que a cambio de prebendas, le servirán de mampara en este nuevo fraude.  El orteguismo ha cerrado las puertas al derecho ​de todos los nicaragüenses ​a decidir, a cambiar gobierno. Nada de lo que salga de las votaciones de noviembre será legal o legítimo.

Este es el momento de hacer una lucha cívica, expresarnos y movilizarnos, para rechazar la farsa electoral de noviembre. Es el momento de luchar para que se restablezca, lo antes posible, nuestro derecho a decidir con libertad, a tener verdaderas elecciones, con participación de la oposición y plenas garantías de que el voto de cada quien será contado y con observación internacional. 

Los nicaragüenses podemos restablecer nuestro derecho a de​finir qué gobierno queremos y cómo queremos construir la Nicaragua de hoy. Tenemos la decisión, la fortaleza y la esperanza, que animaron a los nicaragüenses de hace 37 años. 

Nuestro homenaje y gratitud a quienes durante más de cuarenta años rechazaron prebendas y tentaciones, denunciaron los fraudes y farsas electorales, combatieron la injusticia, irguiéndose con generosidad y compromiso, dando lo mejor de sí mismos, para acabar con una dictadura y forjar una Nicaragua libre.  


​E​
n especial, rendimos homenaje a la memoria de los caídos, mujeres y hombres, que ofrendaron su vida, a quienes van nuestros corazones y nuestro compromiso con sus ideales de una Nicaragua con oportunidades, progreso, solidaridad, democracia y soberanía.

Junta Directiva Nacional del MRS

Managua, 17 de julio de 2016

miércoles, 13 de julio de 2016

Ortega se impone, Nicaragua paga.

En las últimas semanas, el régimen de Daniel Ortega ha proporcionado nuevas evidencias de su naturaleza totalitaria. A la expulsión de la oposición del proceso electoral, se han seguido de acciones represivas contra ciudadanos extranjeros. Durante el mes de junio, sin mediar ninguna causa legal, fueron expulsados del país, tres funcionarios estadounidenses, una académica mexicana y seis  jóvenes ambientalistas, cuatro de ellos mejicanos, una argentina y un costarricense.

El 14 de junio, fue expulsado Evan Ellis, politólogo estadounidense, experto en relaciones entre China y América Latina y quien se encontraba en el país para realizar investigaciones académicas sobre el pretendido canal interoceánico.  Simultáneamente fueron expulsados dos funcionarios de aduana del gobierno de los Estados Unidos, encargados de certificar los procesos logísticos de empresas nicaragüenses que exportan a ese país.

El 25 de junio, fueron capturados, aislados, sometidos a interrogatorios y presiones diversas, los jóvenes Salvador Tenorio, Emmanuel de Luz Ruiz, Daniel Espinoza y Eugenio Paccelli Chávez, mexicanos, el costarricense Byron Reyes y la argentina Ana Laura Rodríguez.  Durante más de 48 horas, la Policía no dio información alguna de su situación o paradero.  Todos eran miembros de la Caravana Mesoamericana para el Buen Vivir quienes se encontraban en la comunidad rural de La Fonseca, en una zona por la que previsiblemente atravesará el canal interoceánico, al sur oriente del país. Los jóvenes trabajaban con las familias campesinas el uso de técnicas para hornear, amigables con el ambiente.

El 28 de junio, fue expulsado José María Reyes, promotor ambiental hondureño residente en Nicaragua desde hace más de 20 años.   Reyes era uno de los promotores del Grupo Veda Verde que ha estado muy activo en la denuncia de los daños ambientales y al bosque, causados por la masiva deforestación. A inicios de junio, el estudiante mexicano Jobany Torres, fue expulsado en extrañas circunstancias, después de aparecer con evidente señales de haber sufrido torturas físicas mientras estuvo detenido y aislado por la policía nicaragüense.

La mayoría de las expulsiones han tenido en común alguna vinculación, directa o indirecta, con el proyecto de construcción del canal interoceánico y los daños ambientales, que Ortega maneja con secretismo, aislamiento de las comunidades y represión a sus líderes.

En nueve años de gobierno, Ortega ha sacado del país a unas treinta personas, incluyendo periodistas, comunicadores y a la última representante del PNUD en Nicaragua. ]Todas revelan una política de xenofobia selectiva aplicable contra ciudadanos extranjeros a quienes considera adversarios, críticos a su proyecto o que simplemente no se alinean a las posiciones oficialistas.

Ortega ha extendido esa actitud de confrontación a gobiernos extranjeros, organismos multilaterales como la OEA y su Secretario General; y también a organizaciones privadas como el Centro Carter, por expresar su interés en elecciones limpias, honestas y competitivas, con observación internacional calificada e independiente.  Todo apunta a procurar el aislamiento del país, para tratar de impedir que la opinión pública internacional se informe de manera veraz y que se produzcan reacciones de condena a lo que está sucediendo.

Las acciones gubernamentales preocupan al sector empresarial, por el daño ya causado al comercio exterior con los Estados Unidos y a eventuales daños futuros a las relaciones comerciales de Nicaragua. Y no es un supuesto falso.  A la fecha, los gobiernos de los Estados Unidos de América, México y Costa Rica -tres importantes socios comerciales de Nicaragua-, han emitido alertas con recomendaciones especiales a sus nacionales que pretendan viajar a nuestro país.

Adicionalmente, un grupo de diez congresistas demócratas y republicanos que incluyen a la Congresista Ileana Ros-Lehtinen (R-FL), Presidente del Subcomité del Medio Oriente y África del Norte, y el Congresista Albio Sires (D-NJ), Miembro de Alto Rango del Subcomité del Hemisferio Occidental, Mario Díaz-Balart (R-FL), Tony Cárdenas (D-CA), Jeff Duncan (R-SC), Donald Norcross (D-NJ), Carlos Curbelo (R-FL), Henry Cuellar (D-TX), Ted Yoho (R-FL),  y Brendan Boyle (D-PA), han introducido una iniciativa bipartidista, que lleva el nombre de   H.R. 5708 –el Nicaraguan Investment Conditionality Act (NICA) de 2016.

El proyecto de ley manda al presidente que instruya a los Directores Ejecutivos estadounidenses para que en cada institución financiera en la que estén representados, se opongan con voz y voto, "a cualquier tipo de préstamo para el régimen nicaragüense, hasta que el Secretario de Estado certifique que Nicaragua está tomando acciones eficaces para celebrar elecciones libres, justas, y transparentes verificadas por observadores confiables domésticos e internacionales,  promover principios democráticos, fortalecer el estado de derecho, y respetar la libertad de asociación y expresión."

Nicaragua ya está pagando un precio elevado, situación que puede empeorar por la decisión del régimen de Ortega de cerrar las puertas a un cambio de gobierno por la vía electoral. Ya está claro, que la farsa electoral carece desde ya de legitimidad y legalidad.  Las acciones de Ortega y su gobierno violentan la Carta Democrática Interamericana, tal como afirmó Human Rights Foundation (HRF), el pasado 30 de junio.

Para el MRS, nos corresponde a los nicaragüenses hacer que Nicaragua se encauce en un camino de democracia , transparencia, elecciones libres y observadas, respeto a nuestras libertades cívicas y a nuestros derechos humanos; que se encauce en un camino de progreso y soberanía.

En el MRS creemos firmemente que solo podremos lograrlos si nos expresamos por todos los medios, si nos movilizamos, si nos organizamos, si desenmascaramos la farsa electoral, si rechazamos formar parte de ella. 

miércoles, 6 de julio de 2016

¡Rechazamos la farsa electoral!


A los nicaragüenses, el panorama electoral se nos ha puesto completamente claro.

A un lado, está Ortega quien ya se hizo dueño de todos los cargos del Poder Electoral desde las Juntas Receptoras de Votos hasta el Consejo Supremo Electoral.  Convencido de que podía ser derrotado, expulsó del proceso electoral a la Coalición Nacional por la Democracia, confiscando el PLI y cancelando la personalidad jurídica del Partido Acción Ciudadana. Para rematar, les dijo sinvergüenzas a la OEA, la Unión Europea y al Centro Carter, que han sido observadores en otras elecciones y finalmente ya se sabe que los únicos "partidos" que pueden ir a las elecciones están amarrados con él, le entregan su tendido de fiscales y le hacen el juego para dar la apariencia que hay elecciones.

Hay quienes aconsejan que la Coalición Nacional por la Democracia busque una casilla de las que quedan jugando, afirmando que es importante ir a las elecciones. Olvidan que no fue la Coalición quien se salió del proceso electoral, sino que fuimos sacados a empellones por Ortega. Si el orteguismo dejó vivos a ciertos partidos, lo menos que podemos hacer es preguntarnos la razón y la encontramos con facilidad.  

El PLC tiene una antigua alianza con Ortega que le ha producido beneficios. Un hermano de Alemán, quien lo controla, es magistrado de justicia, una hija es miembro de la Contraloría y ahora se trata de consagrar como diputada a su esposa. Por eso, a esos partidos el pueblo les ha llamado "zancudos" por que viven de chuparnos la sangre. Con Maximino Rodríguez o cualquier otro, de candidato presidencial, la naturaleza del PLC no cambiará y tampoco su función de legitimador de una nueva imposición de la familia Ortega en el poder. Nadie y menos aún quien ha estado en política, puede alegar ignorancia o hacerse el desentendido de esta realidad.

Quienes vayan a rellenar la boleta electoral, para que parezca que hay otros candidatos, lo hacen a sabiendas que cumplen el papel de comparsas que Ortega les ha asignado.  Esa es la realidad.

Por eso cada vez más nicaragüenses afirman que lo que habrá no es una elección, sino una farsa electoral, un engaño, una estafa.
 

Los nicaragüenses que queremos un cambio en el país somos mayoría.  Queremos un cambio para progresar con oportunidades, mejorar nuestra situación económica y social, en un ambiente de paz, sin discriminación, ni persecuciones, ni amenazas de despidos por razones políticas, con justicia, libertades, democracia, seguridad y soberanía.  A esa mayoría, se nos ha negado la posibilidad de buscar ese cambio por la vía electoral.  Ortega ha matado las elecciones, no las quiere por que sabe que en unas elecciones limpias sería derrotado.

Si no hay oposición en una elección, esa elección es nula.

Si la mayoría del pueblo no concurre a votar en una elección por que es, desde ya, un mega fraude, esa elección es nula.

En consecuencia, sus resultados serán nulos. De las elecciones de noviembre no saldrá ningún gobierno legítimo, ni legal; ni diputados legítimos o legales.

Si la mayoría de los nicaragüenses queremos un cambio, tendremos que movilizarnos cívicamente para lograrlo.  Al final del camino nos espera una Nicaragua en libertad y con oportunidades.