miércoles, 7 de junio de 2017

Reforma penal para una dictadura


Una reforma al Código Penal, al Código Procesal Penal y a la Ley 779, ha sido presentada por el orteguismo con el claro objetivo de dar la última vuelta de tuerca a su control sobre el sistema judicial en su totalidad. 

La reforma, elimina los juicios de jurado en delitos de todo tipo y orden, dejando completamente en manos de los jueces la determinación de inocencia o culpabilidad de alguien.  En Nicaragua, no existe independencia del Poder Judicial y no hay jueces que se atrevan a contravenir una orden de la mano que mueve los hilos, la de la familia Ortega. Así que toda condena o declaratoria de inocencia será su decisión.   

Los nicaragüenses sabemos por múltiples y penosas experiencias que eso equivale a más corrupción e impunidad.  Se salvarán quienes juren incondicionalidad a la familia en el poder, o quienes le representen una ventaja política, sin importar el delito que cometan.  Serán condenados los que no tengan padrinos, ni dinero para pagar las sentencias, ni sean considerados de provecho para el poder político.  

Todos recordamos lo que sucedió con la masacre cometida por una fuerza policial en Las Jagüitas:  fiscales y juez se complotaron para decidir quiénes eran los culpables y para disminuir su condena.  También recordamos lo que sucedió con el asesino de Carlos Guadamuz a quien le dictaminaron "estrés carcelario" para ordenar su libertad temprana. 

Por su parte, la reforma al Código Penal y a la Ley 779, no pretenden elevar las penas para los delitos de odio contra las mujeres, sino reformar la calificación de femicidio para que no se vea la magnitud de ese problema, para maquillar la estadística, recurso ampliamente practicado por el gobierno de Ortega, como una manera de disfrazar la realidad, para presentar buenas notas en el ámbito internacional. 

Los femicidios son delitos de odio.  Como todos conocemos, los medios en control de la familia Ortega Murillo promueven e incentivan el linchamiento digital especialmente contra las mujeres; utilizan un lenguaje machista, sexista y abusivo y, se burlan de las mujeres que han sufrido y sufren violencia de todo tipo.

La verdad, entonces, tras las reformas penales es la necesidad de Ortega de sojuzgar por completo la justicia en Nicaragua, para fortalecer su régimen de corrupción e impunidad.